Los dos pilares en la pintura de Claudio Arzani son el estilo arquitectónico y el cinético constructivista. Hay algo de barroco en su pintura también; pues pareciéramos estar frente a un juego constante que va variando en torno a ciertos motivos y no termina sino con la muerte. Admirador en primera instancia de los grandes pintores del renacimiento español e italiano, y algunos ibéricos posteriores, como Goya y el surrealista Salvador Dalí. También de los impresionistas franceses y especialmente del surrealista belga Magritte.
Los cuadros de Arzani han conquistado a un público importante en el mundo, y sobre todo en Ecuador, el país que lo acogió, lo enamoró, valoró, y donde echó raíces. Recorrió pueblos, costas y serranías dibujando y pintando. Desarrolló en esas tierras el estilo arquitectónico que se volvió parte de su sello, pintando fachadas antiguas que emergen como un híbrido entre la realidad de las edificaciones quiteñas y guayaquileñas y sus apuntes y dibujos.

Es admirable la creación pictórica de Claudio Arzani. A la fecha ha realizado unas tres mil obras; además de algunas que están siempre en proceso, como él dice. A decir verdad, ni el mismo Miguel Ángel, artista que Claudio admira, pudo concluir todos sus intentos, el artista florentino dejó varias obras truncas en su vida.
La pintura de Arzani con el tiempo mutó hacia un estilo cinético constructivista, donde Claudio se encuentra muy a gusto. Y como retazos de su gran obra van quedando algunos cuadros lúdicos de un estilo un tanto naif con cierto rasgo oriental, que él los atribuye a su niño interno.


Toda esta fuerza que emana de su pintura es como la fuerza de la naturaleza, de la voluntad en la naturaleza, así entendida por Schopenhauer, fuerza que proviene del centro de esa voluntad, de lo genésico y sensual.
Invitamos a nuestros lectores a conocer la vida y obra de este pintor sanfelipeño en su sitio web: www.claudioarzani.com, y en su Facebook: Claudio Arzani Anders.
