Los secretos que ocultamos
Si usted es una alondra y no un ruiseñor, ―ninguna de las dos aves existe en Chile―, (muchos poetas carrileros del siglo pasado las mencionaban trinando por estos lares), y, ahora con el frío, a las 8 de la noche ya le dan ganas de irse a acostar a su camita, aunque pensando que luego de…
