La primera vez

El sol de abril aún es bueno, dice un verso de Gabriela Mistral refiriéndose a la Semana santa, y coincidentemente en el Domingo de resurrección; el sol de abril fue bueno para el querido Uní Uní. Efectivamente en un domingo soleado en el renacido césped del Estadio municipal de San Felipe, el conjunto aconcagüino revivió, no diremos que resucitó como el Nazareno, pero sí podemos decir que  venció a su eventual oponente – Magallanes- y con ello obtuvo el primer triunfo del año. Es decir fue la primera vez en el año que los albirrojos elevaron los brazos al cielo después del pitazo final. Un triunfo que importa más allá de las estadísticas y la posición en la tabla. Importa en la moral, en el espíritu con que se enfrentarán los próximos desafíos. Es evidente que una victoria después de tanto tiempo, es un verdadero renacer; es dejar atrás las sombras de la duda y aventurarse en el sendero de la confianza, tan necesaria para alcanzar grandes objetivos.

Señalar finalmente, que el gol del triunfo llegó en el minuto 90, cuando las esperanzas parecían perdidas; cuando el sol de abril empezaba a declinar y a alargar las sombras  en el verde del histórico Municipal. Un coro de voces gastadas surgió, como una explosión, jubilosa, exultante y se clavó en el firmamento. Y no era para menos, fue nuestra primera vez.

Ofiuco

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