Abel Cortez es un prolífico historiador andino. En la actualidad se encuentra realizando varios proyectos paralelos, entre ellos, la reedición de la Historia de San Felipe, de Julio Figueroa que data de 1902. Esta obra amerita cambios en la ortografía y las formalidades en la edición, pues la antigua edición dista bastante de las actuales normas ortográficas y de redacción que es necesario enmendar para hacerlas más accesibles a los lectores.
También ahora está trabajando con la historia de la historiografía local chilena del siglo XIX, es decir, con los primeros libros y autores de historias de ciudades y provincias, como la historia de Valparaíso de Vicuña Mackenna (1869), y la historia de La Serena de Manuel Concha (1871), entre muchos otros libros que abarcan el período histórico entre 1869 y 1910, proyecto financiado por la Agencia de Investigación y Desarrollo con patrocinio de la Universidad de Chile, donde Abel hace clases.
Paralelo a ello, con un colega de Llay-Llay, trabaja en la historia de los bomberos de San Esteban. Abel ocupa mucho de su tiempo en el rescate patrimonial de los Bomberos ―esta noble institución, como él llama― principalmente en Los Andes, pero también en San Felipe, Putaendo y otras comunas.
Abel es además docente de la Universidad de Chile en la asignatura de desarrollo de proyectos de patrimonio.
A la fecha ha publicado 15 volúmenes, entre ellos, “Pájaros sin Nido, delincuencia en Los Andes, 1820-1865”, las Historias de las comunas de Talca, Constitución, de San Esteban, de Calle Larga, entre otros trabajos sobre historia local, patrimonio y memoria.
Abel Cortez estudió licenciatura en historia y dos magister en la U. de Chile (uno en Ciencias Sociales y otro en Estudios Latinoamericanos), además de tres Diplomados (uno sobre patrimonio y dos sobre educación superior). Es doctor en historia de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Y actualmente se aventura en otro doctorado en Ciencias Sociales en la Universidad Nacional de La Plata, en Argentina.
Este historiador andino comenzó a publicar a muy temprana edad; a los veintitrés años publicó la Historia del Liceo Max Salas, institución donde cursó sus estudios secundarios.
Nos cuenta que hasta antes de la pandemia había publicado un libro por año, y dice que ahora es el tiempo de retomar nuevamente las publicaciones que estuvieron parcialmente congeladas, aunque nunca dejó de organizar y crear actividades culturales.
Abel a la fecha ha recibido varias distinciones, entre ellas, Andino destacado, por la Municipalidad de Los Andes, en el año 2004. También por sus aportes al Liceo Max Salas, y al Círculo Italiano. En 2015 recibe un reconocimiento del gobierno Regional por su aporte al desarrollo de la Provincia de Los Andes.
En lo personal cree que tiene como desafío un trabajo más maduro y reflexivo, relacionado con su investigación en historia de la historiografía local, obra de alcance nacional, puesto que, según la tendencia que dice que, buena parte de los historiadores entre los 40 y los 50 años realizan su primera obra con mayor alcance y reconocimiento. A su vez, tiene presente realizar otros libros sobre la historia de Los Andes.
Nos dice que Los Andes se ha ido perfilando como una Ciudad de historiadores y San Felipe como una ciudad de poetas y prosistas; y según Abel, eso es bueno porque existe un cierto balance entre las ciudades.
Dice que nos falta más pensar en grande para proyectar a los autores a nivel nacional o internacional, no quedarnos sólo en la “comarca”, como él la llama.
Para concluir, le deseamos mucha suerte en todos sus proyectos y que llegue a concluir su gran libro de historia.
Abel Cortez, atento cultor de la historia en Aconcagua
