Yo tengo un tío bombero, segunda parte

La verdad, a estas alturas del partido, habría que ser bastante ingenuo para creer las promesas de campaña de los políticos: Lagos nos prometió ser desarrollados para el 2000 y tanto, Piñera nos prometió terminar con la puerta giratoria, Boric prometió que les iba a dar casa a todos los inmigrantes, y así. Al asumir el poder, la varita mágica desaparece. No sé cómo se las va a ingeniar Kast para hacer salir a más de trescientas mil personas en cuatro años. Incluso Trump tiene problemas para expulsar a los inmigrantes, con policía especializada y todo lo demás.

La derrota de Jara se explica por varios factores. El principal es que el mundo cambió. Ese discurso con olor a “barbudos” sesenteros y setenteros no tiene eco en la mayoría de la población. Eso de los opresores y oprimidos ya no corre, al menos en el sentido del siglo XIX y el XX. Hoy, sin embargo, todos sufrimos una cierta opresión por la evolución de la técnica, para usar el lenguaje de Heidegger. La izquierda perdió porque sigue sin encontrar un discurso que le haga sentido al mundo de hoy. No se puede reprochar las vulneraciones a los derechos humanos cuando las comete el adversario, y aceptarlas cuando las cometen los gobiernos que apoyan. Si no cambian ese discurso tendrán siempre sobre sus cabezas la espada de Damocles. 

Kast fue sistemáticamente conquistando al “pueblo”. Y no sólo al pueblo. Al observar en la ciudad los festejos de la elección de Kast se podía deducir que la mayoría de las personas que allí demostraban su júbilo eran, por así decir, los favorecidos de la sociedad de consumo. Hacían sonar sin parar las bocinas de sus flamantes autos y camionetas, lanzaban fuegos artificiales, en fin. Esas personas eligieron a Kast, no por una larga deliberación intelectual, sino porque los eslóganes les hicieron sentido.

Y Kast tiene una tarea muy dura por delante porque en los entrenamientos le dio duro al pushing ball con la cara de sus adversarios, pero no sabemos cómo lo va a hacer cuando empiece la pelea, metafóricamente hablando. No vaya a ser como en el comienzo de Martín Fierro; José Hernández dice: “parece que sin largar / se cansaron en partidas”

En todo caso le deseamos suerte y mucho éxito, porque como dice la canción, “nadie dijo que era fácil”.

Para la próxima les cuento de dónde viene el título.

Citadini

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