A eso de las nueve de la noche, cansado ya de torrantear, me preparé un tecito y un pan con mantequilla, para después acostarme, pero, para mi sorpresa veo que Otto, enciende la tele y se echó a mirar.
-Otto, te dije que hay que ahorrar. Está todo muy caro.
-Me dijeron que viera Moisés y los 10 mandamientos. Está muy buena.
-Y de cuándo eres tan religioso -interrogué-, además, hoy, habla tu presi.
-No me digáis que hay cadena -preguntó inquieto.
-Sí, anunciará su proyecto estrella -informé sin entusiasmo.
Sin saber cómo, nos tragamos todo el mensaje. Cuando terminó el mensaje, Otto, se levantó indignado y dijo:
-Esta película ya la vimos. La reconstrucción nacional
-Otto, tú eres muy joven, y aún no nacías…
-Pero soy un quiltro instruido, leo y converso con los perros viejos -aseveró muy molesto.
-Ahora es distinto, Otto, ahora estamos en democracia -le dije con cariño.
-Pero, que no escuchaste -protestó -en un solo proyecto ‘tá mezclando peras con papas.
-Así es, se ve complejo el panorama -dije conciliador.
-Harto más que difícil… -dijo y guardó silencio.
Después de un largo rato, mi té se había enfriado y el hueso de Otto ya no tenía nada que ruñir.
Luego de un largo mutismo, Otto movió su cola con rabia, mientras se desahogaba.
-Yo sabía que esto iba a pasar, yo sabía. Sí lo dijo tu presi, en un mensaje subliminal.
-Qué dijo, Otto, pregunté intrigado.
-Ese día que estuvo con las ministras, dijo: «les vamos a sacar la…”
-Otto, Otto, no sigas, por favor. Se refería a otra cosa- aclaré.
-Te dije que era un mensaje subliminal.
-Tienes razón -dije.
-Y está cumpliendo, está cumpliendo…
-Cómo así -inquirí.
-Y el alza de los combustibles, los huevos, las papas…nos están sacando la…
-Tranquilo, mi quiltro -dije, para tranquilizarlo
-Y a mis hermanos novillos, en los rodeos, también les están sacando la…
-Otto, mejor vamos a dormir -propuse.
Cuando estábamos por dormirnos, Otto, reaccionó.
-Moisés y los 10 mandamientos. Y tan buena que estaba.
-Qué tenía de buena -pregunté, medio dormido.
-Están llegando las plagas a Egipto, por la indolencia del faraón, ante los sufrimientos del pueblo -aclaró, con dominio del tema.
-Aquí también están llegando las plagas -dije con picardía.
-Qué plagas -quiso saber intrigado.
-La de la renuncia de los seremis -respondí, y reímos largamente.
Nuevamente Otto, interrumpió mi incipiente sueño, con unos ladridos furiosos.
-Y ahora qué, Otto.
-Cómo no me di cuenta antes. Es lo mismo de los años 80. Qué hay que cuidar a los ricos. Qué hay que hacer un sacrificio. Qué con el crecimiento viene el chorreo. Capaz que tenga que regalar mi collar anti pulgas, para la reconstrucción nacional.
-Tienes razón Otto. Nos quieren meter el dedo a la boca.
-Y la mano al bolsillo. En mi caso, bolsillo de perro -bromeó relajado.
Suspiré profundo, Otto lo notó y me preguntó.
-Qué te pasa. Estás preocupado.
-Mañana tengo hora con el urólogo -informé lacónico.
-Por lo de la próstata.
-Sí, por la próstata …
El Atorrante
