
El consejo de Fareed Zakaria a los graduados de 2026:
La inteligencia artificial está llegando con una velocidad y poder sorprendentes, sin embargo, nosotros los humanos, no estamos yendo a ninguna parte. Este momento, paradójicamente, nos da una oportunidad para entender mejor qué es esencial y único sobre ser humano. Ningún algoritmo hubiese alguna vez inventado los blues, impregnados en el dolor y la aflicción. Ningún programa hiper eficiente hubiese diseñado la ciudad de Venecia, una ciudad absurdamente erigida en pilotes. Y gracias a Dios por eso. Pero el florecer humano no es y nunca ha sido cuestión de optimización. La grandeza humana emerge de la lucha. Es por esto que las grandes obras literarias perduran, no representan seres inmaculados. Ernest Heminway escribió una vez en Adiós a la Armas: “El mundo quiebra a todos y luego muchos se vuelven fuertes en lugares rotos”. Leonard Cohen dijo algo parecido en sus letras cuando cantó Anthem, “hay una grieta, una grieta en todo. Así es como la luz penetra”. Nuestras imperfecciones no son defectos para eliminar, ellas son la fuente de la empatía, la creatividad, la sabiduría, la resiliencia y la belleza. Celebremos la gloriosamente imperfecta mente humana. Porque nuestras imperfecciones no son mosquitos en algún sistema de códigos. Son las grietas que permiten que la luz penetre.
