Íbamos tan bien

En el sintético de Copiapó, Luis Valenzuela Hermosilla, Unión San Felipe buscaba lavar las heridas de la goleada sufrida a inicio de semana frente a San Luis.

Bajo el interinato de la dupla técnica, Carvajal – González, el Uní Uní, tuvo un positivo arranque; pues, a los cinco minutos de juego, un centro desde la izquierda de León encontró la testa de Gajardo, e inauguró el marcador en favor del forastero.

Después del 1 a 0, los del Aconcagua retrocedieron y defendieron muy bien su portería. 

Cerca del término de la primera etapa, comenzaron los «infortunios» para los albirrojos: Riveros después de una gran jugada dispara al arco y la pelota golpea el horizontal, significaba el 2 a 0, pero no fue. Luego se lesiona Gonzalo Jara, uno de los puntales de este equipo.

Pocos minutos más tarde en una distracción del numeroso bloque defensivo, los del norte chico, logran el empate.

Un poco más tarde, cuando el cronómetro ya había superado el tiempo adicional; penal, penal en contra…. «todo se derrumbó», dice una popular canción. Y así no más fue.

El poeta Raúl Zurita canta en uno de sus poemas: «dejemos pasar la esterilidad de los desiertos». Y para los del, manteca y Carvajal, todo fue estéril, pues una vez en desventaja se atrevieron un poco más, y crearon ocasiones propicias, hasta convertir al portero local en figura.

Quizás un remate de Brun pudo significar el empate. Mas, como dice don Nica, La suerte está echada, aspiremos estos perfumes destructores. 

Y así fue como el Uní Uní cosechó otra derrota, que lo deja más cerca de la parte baja.

Qué se puede decir, del debut de la dupla técnica. Claramente se mejoró en comparación a lo visto en Quillota, pero ese no es un buen parámetro…

A seguir trabajando, ojalá los gritos del Manteca González logren despertar definitivamente a este Uní Uní, versión 2026.

Ofiuco

Fuente imagen: maray.cl

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