Unión San Felipe y Rangers de Talca llegaron al encuentro del sábado con el mismo desafío: ganar, pues se trataba de un partido no de 6 puntos, como se estila decir en el fútbol, era un partido de 9 puntos.
Nunca cobró más vigencia el viejo refrán: el que pestañea pierde.
Y se perdía no sólo el partido. Si los del Aconcagua se quedaban con la victoria (lo que sucedió), tomarían una distancia de 9 puntos con los del Piduco.
Y si los talquinos accedían al triunfo, acortarían, la distancia a 3 puntos.
Dado los antecedentes anteriores, se esperaba un partido de mucho nervio; sin arriesgar mucho; de cuidar el balón. Y así fue, ambos elencos entraron a mostrar sus cartas.
Avisó el Uní Uní con un tiro de León que se fue alto. Los talquinos merodearon el pórtico uniunista.
Y cuando corrían diez minutos, desde un lateral que sorprendió a la retaguardia visitante, Brun, abrió la cuenta para el local , «temprano madrugó la madrugada» diría el poeta Miguel Hernández.
Después de la apertura de la cuenta, el albirrojo retrocedió, mientras los rojinegro, creaban peligro por las bandas, especialmente la izquierda; que no terminaron en gol por la falta de un centro delantero, de los dirigidos por el Pillo Vera.
El inicio del completo fue complejo para los sanfelipeños, Rangers se fue en busca de la igualdad con todo. Ahí aparecieron los gritos del Manteca González, tratando de ordenar a sus dirigidos, que felizmente lograban contener los embates adversarios.
Con el correr del tiempo, los de la séptima región se fueron resignando y perdiendo convicción, que se acentuó aún más, cuando los aconcagüinos lograron la segunda conquista a través de su expediente favorito: el contragolpe.
Con el 2 a 0, pareció sentenciarse la suerte del colista, no obstante, tomaron un segundo aire y comenzaron a aproximarse al pórtico de Fernández, y tanto va el cántaro al agua, que en el tiempo agregado consiguieron un descuento; que sumó emoción e incertidumbre al match, que terminó con victoria albirroja.
Después de tres derrotas consecutivas, saltó la liebre y se volvió a sumar de a 3, y frente al rival propicio.
El estoico Séneca afirmaba «la victoria más difícil es sobre uno mismo» Y si bien el Uní Uní triunfó sobre un rival concreto, no es errado decir que también venció, sus propias inseguridades y desconfianzas. A seguir cultivando estas cualidades, tan necesarias en la obtención de un resultado.
Ofiuco
Fuente imagen: primerabchile.cl
