Esta película ambientada en Polonia, París, y Berlín, luego de la Segunda Guerra Mundial y antes de la construcción del muro, retrata el apasionado amor que surge entre Wiktor Warski (Tomasz Kot) y la hermosa Zula (Joanna Kulig). Wiktor es un músico que entrena a un grupo de jóvenes para que canten y bailen ante la nueva escena cultural comunista polaca. Zula es la joven más hermosa y carismática del grupo. El éxito performático de los jóvenes les permite viajar por distintas ciudades detrás de la cortina de hierro. Pronto la propaganda Soviética permea al grupo, pero no interfiere en el amor de la pareja. En Berlín, Wiktor le propone a su amada que dejen el grupo y se vayan a la parte de la ciudad ocupada por Francia. La espera es larga, pero Zula nunca llega. Él se radica en París y se gana la vida como músico. Ambos tienen amantes, pero más bien como accesorios, sustitutos de aquel gran amor que sienten. En los años siguientes se encontrarán fugazmente hasta que ella llega a París a vivir con él. Zula es algo así como una femme fatal; hermosa y descarriada, propensa a dejarse llevar por estados inconscientes, abusando del alcohol. Pero él se mantiene estoico, la ama y le perdona todo. Finalmente, no sintiéndose a gusto en el París bohemio y libre, Zula vuelve a Polonia. Viktor regresa a buscarla; es detenido por los comunistas. Ella hace gestiones para liberarlo. Pero es como si ese amor nunca pudiese prosperar, independientemente del ambiente en que suceda, ya sea en la libertaria París o en la oscura Polonia comunista. En la escena final…, no, mejor no se las cuento.
El Insomne
