
Estoy en el sector Las Coimas de Putaendo y a través de la ventanilla del auto diviso un letrero en el patio de una casa donde dice “Se Vende” y no sé por qué relaciono esa imagen con la noche fatal de la secta de Colliguay, cuando el día 23 de noviembre del 2012, “Antares de la Luz” arrojó a una hoguera a su propio hijo; un infante de tan solo dos días de vida. Según los informes, el bebé estaba atado de pies y brazos, con vendas en su boca y ojos. Para Antares y los miembros de la secta -el niño, de nombre Jesús- era el mismísimo “Lucifer” y con su muerte se salvaba al mundo. Meses después del fatídico hecho, Antares de la Luz acababa con su vida en Cusco (Perú), ahorcándose en una casa deshabitada. Tenía 35 años. El tema me obsesiona y en un dos por tres leo una entrevista al psiquiatra Ítalo Sígala, cuya experiencia es reconocida en casos como el de Antares y de Paola Olcese, líder de la secta de Pirque, cuando el 2007 se le diagnosticó delirio místico. El psiquiatra asegura que estos fenómenos -sectas y presencia de líderes- se han incrementado a nivel mundial, debido al exceso de tecnología y la mala reputación que se ha ganado la iglesia durante los últimos años. Para él, Ramón Castillo “Antares de la Luz”, también sufría de esta patología, que se caracteriza por tener “percepciones anormales que implica una convicción irrefutable, exenta de toda duda, de que algo nuevo le ha sido revelado a una persona por la divinidad, y que posee la misión de darlo a conocer en un marco de superioridad y claridad conceptual que todo lo explica. La persona se siente superior a todo el resto de los seres humanos, se impregna de una emoción de éxtasis fascinante que la embarga por ser partícipe de esta revelación divina y de la experiencia mística que incluye visiones o acontecimientos fenoménicos proféticos o milagrosos. En relación al entorno vital desaparece toda duda y medición de riesgos. Existen casos en que hay muertes de por medio. Sus estilos de vida pasan a ser superfluos y vacíos. Los estilos de vida corrientes de la sociedad pasan a no tener significado y se adoptan comportamientos comprometidos en su totalidad con el mensaje sagrado”. Los delirios místicos están también en las personas esquizofrénicas, paranoicas, o en las que poseen un desarrollo paranoide. En esquizofrénicos pueden ser ocasionales, debido a que estos tienen delirios que no son organizados. En cambio, los delirios en un desarrollo paranoide, que es el existente en el caso de Pirque y la secta de Colliguay, son crónicos. Están las 24 horas presentes. Los líderes sienten que están elegidos para una misión. Existe una sensación de divinidad, en la que a la persona se le encomienda salvar a la humanidad con poderes especiales. O entregar un mensaje divino. Existe la certeza de que Dios los ha favorecido para ser instrumentos de él y hay una identificación con el mesías. En relación a sus seguidores, se considera que son personas sugestionables, poseen baja autoestima y problemas de valoración. En ocasiones se enamoran de su líder y llenan su vacío existencial. Se sienten valorados, ya que no han tenido una buena inserción social, no tienen autonomía, ni independencia. Algunos de estos líderes pertenecen a las denominadas “sectas destructivas”, acaso las más peligrosas del planeta. Algunas de estas son La Secta de la Unificación, cuyo líder supremo se llamaba Sun Myung Moon (1920-2012), según decía, él era el Tercer Adán y el Nuevo Cristo, y la secta se caracterizaba por una ideología homófoba y misógina, en la que lo más destacado eran las bodas masivas y su líder era también un próspero comerciante de armas. Movimiento raeliano, fundado por su profeta Rael (Claudio Vorilhon) es una religión ovni que fue fundada en los años 70. Según sus preceptos, los humanos somos producto de seres alienígenas gracias a la ingeniería magnética y la clonación es el único camino a la inmortalidad. La orden del templo solar, fundada en los años 80 por el neonazi Luc Jouret (1947). Creían que la humanidad se preparaba para una gran transición y el regreso de Jesucristo como dios-solar. El año 1994, Jouret y Joseph Di Mambro (el otro miembro fundador) impulsaron a sus seguidores a un suicidio colectivo para conseguir la transición al planeta Sirius. El 1 de octubre del mismo año, ejecutaron a un bebé de tres meses con una estaca de madera porque aseguraban que era el “anticristo”. Aum Shinrikyō (o Aleph), fue fundada por Shoko Asahara en 1987. En 1995, en el metro de Tokio, realizaron un ataque letal con gas sarín dejando un saldo de 13 muertos y más de seis mil heridos y también fueron responsables del ataque de Matsumoto en Nagano, en el que murieron ocho personas. Asahara se consideraba un híbrido entre Cristo y Buda, mezclando la tradición yóguica con el budismo, el cristianismo y la obra de Nostradamus. Al parecer su intención era desestabilizar al gobierno japonés para consagrarse como emperador y comenzar con los preparativos del fin del mundo. El año 2018 fue ejecutado en la horca.
Después de un mes de lecturas e investigaciones relacionadas con los delirios místicos me he percatado que la propiedad de Las Coimas ha sido felizmente vendida o talvez su dueño se arrepintió.
Marco López Aballay
-Escritor-
