Llenos de vida

Esta novela está adaptada en la vida de Los Ángeles (EEUU) de la década de los ‘50, cuando se habla del Sueño americano y se vive un crecimiento económico expansivo, en donde los norteamericanos -e inmigrantes- identifican la prosperidad con los valores familiares y religiosos, creándose, de esa manera, el mito del american way of life. Su autor, John Fante (Denver, Colorado, 1909 – Woodland Hills, Calfornia, 1983) nos relata una historia con recursos autobiográficos, ya que utiliza su nombre y el de su esposa, Joyce, entre sus protagonistas. La novela comienza en el momento perfecto para traer al mundo un bebé. John Fante hace guiones para la Paramount y está pasando por un momento de éxito económico; ha comprado una enorme casa y la vida le sonríe como nunca. Todo perfecto hasta que el piso de madera de la cocina se hunde a causa de las termitas. Como es de suponer las reparaciones de la vivienda son carísimas y John decide recurrir al mejor albañil de Norteamérica: su padre, el viejo y rabioso Nick Fante, quien vive junto a su esposa en un pueblo a varios kilómetros del hogar de su hijo. Una vez en casa de sus padres John percibe recuerdos, y cierta nostalgia ahora lo hace recorrer las calles de ese pueblo alejado del mundo y su bullicio. Así transcurren las horas hasta que John convence a su padre para que lo acompañe de vuelta a Los Ángeles, y de paso, repare la vivienda que cada día se llena de termitas. Pero no todo será fácil ya que el escritor debe escuchar los sabios consejos de sus padres, quienes se obsesionan con la llegada del nieto(a). Así las cosas su padre le ordena comer huevos y ostras para que el recién nacido sea varón. Por su parte, la madre introduce una serie de dientes de ajo en los bolsillos de su hijo para que el futuro sea próspero y feliz. Entre innumerables situaciones jocosas, aunque no exentas de cierto dramatismo, se van sumando otras, tales como la conversión obsesiva de Joyce al catolicismo, las borracheras de Nick Fante, las supersticiones de origen italiano, el padre de John -en el tren de viaje a Los Ángeles- con un equipaje cargado de vino, salami y queso (los cuales serán sus colaciones en el viaje). Dichas escenas están recargadas de vitalidad y autenticidad que imprimen un relato claro, preciso y lleno de humor cotidiano, con elementos como la piedad, la rabia, el amor, la ternura, la fe, el sentimiento de culpa, el machismo, entre otros.

Una vez en casa de su hijo, el viejo Nick y su yerna logran afianzar una amistad que bien podría interpretarse como de complicidad frente a John. Dicha situación provoca cierta tensión entre los protagonistas, mientras el día del nacimiento se acerca a pasos agigantados.

El final de esta historia lo dejaremos como tarea para quienes se interesen en leer esta entretenida novela, cuyo autor viene siendo el precursor del denominado realismo sucio de la narrativa norteamericana de siglo XX. En efecto, Charles Bukowski lo mencionó como su gran referente literario y de un día para otro, el desconocido Fante saltó a la fama universal, situación que se extiende hasta el día de hoy. Lo interesante de Llenos de vida, es que se trata de una novela más bien optimista, acaso una comedia americana, llena de situaciones que logran una grata lectura, y nos señala que el paso por la Tierra es hermoso, y a pesar del caos, logramos salir adelante.

Marco López Aballay

                                                                                                    -Escritor-

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