Un encuentro inesperado con Gabriela Mistral

Por Claudio Arzani

Trascurría el año 1954, cuando mi padre Silvio Arzani, becado por la Comisión Fulbright finalizaba sus estudios con la obtención de un magíster en ciencias, otorgado por la Universidad de Minnesota en Estados Unidos. Debido a lo arduo de los estudios decide cambiar el retorno por avión a Chile, por un viaje en barco, para tomarse unos días de descanso, antes de retomar su trabajo como ingeniero agrónomo en la hacienda Pascual Baburizza, ubicada en San Vicente, Los Andes. Contaba él que a su llegada al puerto de Nueva York, éste se encontraba de fiesta: fuegos artificiales y ceremonias; para sus adentros pensó: “puchas que estoy importante, cómo me despiden estos gringos”. Pero, los festejos se debían al retorno a su patria de Gabriela Mistral, luego de su auto exilio en Los Estados Unidos, tras recibir años antes el Premio Nobel de Literatura en Estocolmo, Suecia.

                  El lujoso vapor inaugurado en 1952, de nombre Santa María, zarpa desde Nueva York rumbo al canal de Panamá, para luego navegar por el Océano Pacífico, recalando en los puertos de algunos países sudamericanos, donde subían las distintas autoridades para rendir homenajes a tan distinguida viajera. 

                  Según mi padre, las emociones subieron de tono desde el momento que arribaron al primer puerto chileno, Arica, la mañana del 4 de septiembre. En esa ocasión subieron a bordo las autoridades más importantes de la ciudad, acompañadas de intelectuales y periodistas, mientras barcazas y un sinfín de botes con humildes pescadores ondeaban la bandera chilena mientras rodeaban el vapor; incluso más de uno logró abordar el navío para entregarle una húmeda bandera chilena en señal de bienvenida. 

                  Luego vinieron los puertos de Antofagasta, Chañaral y Coquimbo, y en todos se repetían las mismas escenas de felicidad y júbilo infinito. Finalmente, la mañana del 9 de septiembre de 1954 el barco llega a su destino final, el puerto de Valparaíso, donde el sonar del silbato de los barcos ahí atracados anunciaba el arribo de la gran poetisa, la Gran Gabriela. Y en los muelles aguardaban miles de personas, y cientos de niños con banderas en sus manos. Entre esa muchedumbre se encontraba mi madre, Inés Anders Dufey, quien lo esperaba nerviosa, ansiosa, tras largas, cariñosas y poéticas cartas de amor de su novio. Cinco meses después contraerían matrimonio en la misma hacienda de San Vicente que viera nacer su amor.

                  En mi visión muy personal, este azar de poder compartir gratos momentos con Gabriela Mistral fue para él un premio a su atormentada y secreta alma de escritor y poeta. Así lo testimonian algunas fotos que se conservan en la familia, donde se les ve conversando amenamente, aunque siempre Gabriela estaba supervisada por su secretaria personal Doris Dana, quien dirigía y controlaba sus actividades, cuidando de su salud que ya se veía afectada. También se conserva el pasaje que incluye la lista de pasajeros, y una dedicatoria firmada por la poetisa, que esperamos en un futuro donar a la fundación que lleva su nombre.

Sincrónicamente este año se cumplen 80 años de la entrega del Premio Nobel de Literatura a nuestra Gabriela Mistral.

¡Un abrazo al infinito, Papá!

Claudio Arzani

Gabriela Mistral, nace en Vicuña el 7 de abril de 1889, fallece el 10 de enero de 1957 en Nueva York. Obtiene el Premio Nobel de Literatura en 1945.

Silvio Arturo Arzani Buscaglia, hijo de inmigrantes italianos, nace en Santiago de Chile el 6 de junio de 1924 y fallece el 17 de septiembre de 1988, en San Felipe, Chile.

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