Aquí pasó lo de siempre

La mañana amaneció fría y neblinosa en el valle de Aconcagua. Mientras en Arica se aprestaban a celebrar la toma del Morro.

En tanto, en el verde del Municipal Javier Muñoz, se enfrentaban sanfelipeños y ariqueños; con realidades opuestas, polares. Los nortinos en la cima de la tabla de ubicación, los de la quinta región interior, en la parte baja.

Junto con disiparse la neblina pasado el mediodía, el fútbol fue calentando el ambiente. La diferencia de puntajes no se advertía en el campo de juego. Tanto así que en un rápido contragolpe, el Uní Uní se ponía en ventaja tempranamente, como en otras ocasiones. No es para afirmar que era » una dinastía de soles» en palabras de Alejandra Pizarnik. Era una ventaja exigua, y el sol parecía entibiar cada vez más la naciente tarde de sábado. Es posible que esta vez, no nos pasé lo mismo de siempre…

Corrían los últimos minutos del primer tiempo, y, «mi madre dicen, dijeron, el agua y el viento dicen», (tonada de Manuel Rodríguez, de Vicente Bianchi), que cayó una pelota en el área chica sanfelipeña, que un ariqueño saltó más que la zaga local, y, nuevo gol en la agonía.

El poeta Federico García Lorca, cantaba en su Romancero gitano:

“Señores guardias civiles: aquí pasó lo de siempre». Y aquí, en el Municipal sanfelipeño, en el segundo tiempo, esta vez un contraataque, ariqueño, evitable, puso cifras definitivas. El Uní Uní, volvió a caer 2 a 1. 

Claro que en expulsados igualamos con los ariqueños, que celebraron como si hubiesen conquistado la cumbre del Morro.

Ofiuco

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