A la vuelta de la rueda

Está terminando la primera rueda del campeonato de la Primera B, y en la penúltima fecha de ésta, Unión San Felipe, enfrentaba a Santiago Morning, conocidos como Los microbuseros, últimos en la tabla de posiciones de la categoría; por ello era un partido de 6 puntos como se dice  en la jerga futbolera.

En el partido disputado en el Municipal de la Pintana, el partido comenzó «tranquilo nervioso» para ambas escuadras; la imprecisión en los pases, alguna falta innecesaria, reflejaban esta tensión. Por momentos pareció que el Uní Uní tomaba el control, así lo hacía ver un disparo de distancia de Axel León que calentó las manos del portero bohemio; y, entibió las esperanzas en la torcida sanfelipeña.

Hay quienes sostienen que la historia se repite, cierta o no la afirmación, para la oncena albirroja, fue así: otra vez un descuido en la zona posterior permitió que el Chago perforara la portería de Garcés. “A niño tan dormido, lo saqué del sueño y se ha vuelto a dormir otra vez”, y en efecto; como en estos versos de Gabriela Mistral, la defensa aconcagüina, se durmió. Y al igual que Sísifo: a empezar a subir de nuevo desde abajo.

En la segunda etapa, el encuentro tuvo algo más de intensidad. La ansiedad crecía conforme avanzaba el partido. El local luchaba por mantener un marcador que les favorecía, mientras que la visita se enfocaba en llegar a la igualdad, que dada la situación no era un mal negocio.

«Darse prisa darse prisa. La eternidad quiere vencer, por lo tanto no hay tiempo que perder» afirmaba un creacionista Huidobro. Y en esa prisa, se entró un poco más fuerte de lo permitido, y, cayeron algunas amarillas, que condicionaron aún más a los del Aconcagua.

El partido seguía de ida y vuelta, y en una de esas vueltas, en un nuevo desajuste cayó el segundo de los de la ve negra.

La tarde pareció ponerse más gris y cuesta arriba. Sin embargo prontamente Sagredo puso el descuento con un golazo, que merecía valer por 2. La esperanza creció en las huestes sanfelipeñas. Empezaron a copar terreno adversario que se replegaron en su garita. Impidiendo que los uniunistas lograran el empate.

El poeta Enrique Lihn nos cuenta: “Así empezó a girar la rueda. La rueda que se atascó como si no volara”. La rueda que para el querido Uní Uní se atascó, lo que permitió -literalmente- que los microbuseros nos pasaran rueda.

La esperanza es lo último que se pierde, reza un viejo adagio. A ello nos aferramos. Claro que para tener un sólido asidero debe venir acompañada de buenos y efectivos refuerzos.

Ofiuco

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