Esta paráfrasis de la frase del Barón Pierre de Coubertin, “lo importante es competir no ganar”, que fue el lema de los Juegos Olímpicos modernos, y que con el tiempo cuando el deporte se profesionalizó derivaron en “lo importante es ganar”, muchas veces transgrediendo las normas.
Por lo que se ha sabido, algunos hinchas de la U apenas llegaron agredieron al personal de aseo del estadio y les arrebataron sus utensilios de trabajo que luego arrojaron a los hinchas de Independiente de Avellaneda. También se dice que rompieron los artefactos de los baños y también los usaron como proyectiles.
Si bien la seguridad que proporcionó el club argentino no fue buena, eso no justifica el comportamiento de un grupo de hinchas de la U; aunque de hinchas no tenían nada, porque la U iba ganando el partido y clasificándose a la siguiente fase, mientras estos seres se dedicaban a destruir.
Este problema social viene desde hace muchos años; pensemos en los hinchas que intentaron entrar sin pagar al Maracaná en Brasil. Cuando durante el estallido se tuvo que suspender el fútbol por temor a la violencia. Sin dudas, esta violencia se desató durante el estallido y nunca se la pudo detener. Hubo “cómplices pasivos”. Desde entonces hasta hoy se relativizó la violencia; seguimos con los muchachos de overoles blancos y bombas molotov. Por desgracia, la violencia aumentó en el país con el ingreso de delincuencia de países sudamericanos.Uno se pregunta, ¿qué tienen en la cabeza esas personas que van a otro país con la única intención de destruir y no dejan a la mayoría de la gente disfrutar un evento deportivo? Estamos muy al debe como país.
El Criticón
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