Mientras torranteaba por aquí y por allá, y de tanto torrantear, comenzaron a brotar ideas, imágenes, personajes y palabras que se fueron convirtiendo en una especie de fábula.
Había una vez, un país largo y flaco que se caía a pedazos. Todos los santos días los medios de comunicación daban a conocer una larga lista con toda clase de tragedias, para todos los gustos e intereses. Tanto es así, que un reportaje a fondo, dio la exclusiva que Romeo y Julieta no pudieron consumar su amor, porque producto de las malas políticas habitacionales, no lograron concretar el sueño de la casa propia.
Sin embargo, para fortuna de los habitantes de este país esmirriado, pronto, muy pronto los dioses del olimpo darían la posibilidad a los sufridos mortales de ese país, elegir a su nuevo mesías, que los liberaría de todas sus miserias.
En definitiva desde el Olimpo llegó una lista de ocho candidatos. Los mortales observaban con cierta incredulidad y asombro la inmensa cantidad de propuestas, muchas de ellas descabelladas e irrisorias.
El dios Cronos, otorgó un tiempo determinado, para que los postulantes entregaran sus programas mesiánicos.
Y es aquí, donde entran en escena, Dolos y su hermana Ápate, dioses de la mentira y el engaño.
El rubio Dolo, mentía y mentía, sus ojos claros lo delataban.
Y cuando no encontraba la mentira apropiada, callaba. Y si volvía a expresar su opinión, era para criticar a otra candidata, por bailar y sonreír.
Para hacer el cuento corto: Dolo y la diosa del baile y sonrisa, deberán definir, quién logra recuperar al flacuchento que se cae a pedazos.
Mientras torranteaba, escuché una ronda infantil que no escuchaba hace tiempo…
«Juguemos en el bosque, mientras el lobo…»
E imaginé a un lobo, esperando ser elegido, para mostrar sus verdaderas intenciones…
Ya lo saben, es sólo una fábula. Y cualquier semejanza con la realidad…
El Atorrante
