En la vida de atorrante se aprende a entender la vida desde la vida misma.
Diría que es un aprendizaje in situ, o se aprende o los hechos nos pasan a llevar.
Es en este contexto que como atorrante, y dada mi precariedad de atorrante, tengo que tener claro lo qué necesito hacer para enfrentar una adversidad, pero además, es de suma importancia tener un plan de acción meridianamente preciso. Es decir: cómo lo voy a hacer.
Traigo esta reflexión a colación porque días atrás en el debate presidencial, el candidato Kast, ofrecía y ofrecía, pero nunca dijo cómo lo haría. No exagero, nunca.
Y en mi opinión, esto es algo serio. Es nada más y nada menos que la presidencia de la República ( la cosa pública). Me podrán decir que son estrategias comunicacionales, para no cometer errores que se puedan lamentar. Pero en mi humilde y atorrante opinión, no hay mejor estrategia que la verdad dicha mirando a los ojos y con toda la honestidad posible. A mí por lo menos, eso, me genera confianza. Y en este caso me llena de dudas e incertidumbre….
El mexicano Octavio Paz, escribe en su poema, La noche: “un nacimiento oscuro y sin orillas nace en la noche de verano”.
Al volver sobre estos versos, pienso, que si bien la vida es incierta. Al iniciar un viaje de cualquier naturaleza es importante tener un plan de acción, en dónde el cómo juega un papel preponderante, para sortear las diversas vicisitudes, que con toda seguridad, tendremos que enfrentar. Sino, corremos el riesgo de llegar a un lugar que no pensábamos llegar…
En mi calidad de atorrante, tengo que tener claro qué voy hacer, para no dilapidar mis pocos recursos.
Es mi humilde opinión y por lo demás, no estoy postulando a la primera magistratura del país… Por ahora sigo mi camino mientras escucho a Jarabe de palo, cantar, ”depende, de qué depende…”
El Atorrante
Fuente imagen: blogs.upn.edu.pe
