Pienso en un pasaje de El Principito, donde el narrador describe a los adultos: “Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan cosas esenciales como: «¿Qué tono tiene su voz? ¿Qué juegos prefiere? o ¿Si le gusta o no coleccionar mariposas?». En cambio, preguntan: «¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre?». Solamente con estos detalles creen conocerle»… Hoy podríamos agregar, ¿y qué trastorno tiene? Y con eso ya podemos encasillarlo en un grupo y saber si es uno de los nuestros.
Se ha vuelto una tendencia que muchas personas se autodenominen TEA, TDAH, TOC, entre otros rótulos clínicos porque vieron en Tik Tok un vídeo que hablaba de una condición que les calzó: “ah, yo hago muchas cosas y no termino ninguna, entonces soy TDA”; “Yo nunca he encajado en los grupos, ahí está la explicación: soy TEA”, o bien se le adjudica rótulos a un tercero: “El desgraciado que me dejó es un narcisista maligno.”
¿Por qué hacemos esto? Porque encontrar una explicación que nos satisfaga nos da tranquilidad y a veces también licencia para ciertas conductas. Se pasa así de un rótulo negativo con el que quizás cargamos desde nuestros primeros años, “desordenado”, “fome”, “dramática”, a un rótulo que nos da un mejor estatus frente a la sociedad, pues nos sentimos parte de un grupo donde todos son así como yo.
Ocurre muchas veces también con personas que sí han recibido un diagnóstico clínico de parte de un profesional de la salud, que se presentan desde su fibromialgia, su TEA, en fin, desde el rótulo adjudicado; por las mismas razones que quien se auto diagnosticó.
Si usted sospecha que tiene alguna condición que debiese ser evaluada por un especialista, recurra a él/ella, pues así podrá encontrar orientación y un tratamiento que le permita superar las dificultades.
Los diagnósticos que hace un especialista, no usted mirando Tik Tok, sirven para orientar un tratamiento, y también para que la persona comprenda ciertos aspectos de sí misma, pero no definen su identidad.
¿Y qué es la identidad?
Si bien hay varias definiciones, podemos entenderla como un relato o historia que armamos sobre nosotros mismos, unificando nuestras experiencias y dándoles sentido a través del lenguaje. Cabe señalar además que la identidad no es algo estático asignado desde afuera, sino que está en permanente construcción en función de la interacción con el medio social.
Si afirmo: soy TEA, ¿es eso todo lo que me define como persona?, ¿eso explica mis gustos musicales, que odie comer pepino y que me guste el color rojo?
Identificarse con un rótulo puede ser atractivo por lo mencionado más arriba, pero tiene desventajas, pues nos limitamos a no dar un paso más allá en nuestras habilidades o cambios de conducta convencidos de que mi condición no me lo permite, focalizándonos solo en el déficit y no en las habilidades que sí poseemos o podemos desarrollar.
“Ah, si soy TDA entonces jamás podré terminar un libro” o “Tengo traumas de infancia por eso busco parejas que me hieran (y continuaré haciéndolo)”.
Si en lugar de pensar que el déficit atencional (que nadie me diagnosticó) explica por qué empiezo una cosa y no la termino, puedo mirarlo de otra manera, y pensar que quizás tengo muchísima energía, y que podría buscar estrategias para focalizarme en esas tantas actividades que quiero realizar, de a una a la vez, o también analizar qué actividades dejo más de lado, ¿será que son aquellas que son poco atractivas para mí?
Detenerse a pensar en profundidad permite identificar los patrones, las emociones y las creencias que están detrás de esa conducta que a usted no le gusta de sí mismo; y así accionar para generar cambios, si es necesario. Patologizar una conducta, solo estanca.
Si usted se autoadjudicó un rótulo, le invito a pensar en qué cualidades suyas lo llevaron a eso, y a tomar una lupa y un bisturí para diseccionarlas. Por ejemplo, “No me gustan las fiestas”. ¿Qué clase de fiestas?, ¿qué es lo que no me gusta de esas fiestas?, ¿me aburro?, ¿me canso? ¿Existen otro tipo de celebraciones que sí disfruto? Podrá descubrir aspectos interesantes de usted mismo/a, que lo identifican como ser único y especial; y no necesariamente como parte de un Team adepto a TikTok.
Julieta Salinas Apablaza

Escritora
