Encuentro de uniones, fue el que se verificó en el estadio Joaquín Muñoz García, de Santa Cruz. En efecto, allí se enfrentaron, el local Unión Santa Cruz y Unión San Felipe.
Ambos con seis puntos, y en la parte baja de la tabla. En conclusión: el uno y el otro, con una necesidad imperiosa por apropiarse del botín en disputa, los valiosos tres puntos que le permitieran respirar más tranquilo.
Cada equipo enfrentó de distinta forma el cotejo. Mientras el local buscaba y llegaba al pórtico defendido en buena por Cañete. El Uní Uní, entregaba la cancha, esperando la ocasión precisa para contratacar. Y en esa disposición, pasó más de un susto. Pero aguantó bien. «con firmes pasos de bronce», como dicen los versos de Óscar Castro.
Y la suerte, al parecer, estaba de lado de los forasteros. Pues en el minuto 25, el espigado defensa sanfelipeño, Gajardo se encontró libre de marcas en un córner, venido desde el lado derecho, y…A celebrar. Era el 1 a 0, para el once de Landeros. Situación inédita en calidad de visita.
Pocos del fin del primer tiempo. El local alcanzó la igualdad, mediante lanzamiento penal.
En la etapa de complemento el conjunto santa cruzano, se fue con todo en pos de la victoria, y en esas circunstancias el albirrojo contó con la ayuda de la diosa fortuna; tiros en los palos, pelotas que pasaron cerca, pero la caprichosa redondita, para mala fortuna del local, así el arco visitante no registró nuevas caídas
Por su parte Unión San Felipe, recordando los versos de Hölderlin «deja que busquemos algo», aprovechaba los espacios dejados por el rival. Así las cosas, muy cerca del final Riveros recibe un pase largo, deja dos rivales en el piso, y a cobrar. Era el 2 a 1. Y la alegría aconcagüina.
Y cuando el partido ya expiraba, Fontana, el ex Rover, hizo su debut goleador y marcaba un irremontable, 3 a 1.
En conclusión: esta vez Unión San Felipe supo aprovechar los errores y los espacios que dejó el rival. Para conquistar su primera victoria en calidad de forastero.
Quizás sea bueno recordar una frase de Sócrates «No te alegres en exceso ante la buena fortuna».
La tarea es obvia: seguir trabajando con calma y confianza, ahora que el farolillo rojo se ve más lejos.
Ofiuco
Fuente imagen: pauta.cl
