Gratitud

En esta columna no le voy a hacer honor a mi seudónimo. El viernes recién pasado estuve en la capital; además de realizar un par de diligencias, volví a mis andanzas de flaneur (con sombrerito en la a que no lo encontré en el teclado) por el centro y por Providencia. Mis impresiones fueron gratas, sentí que la gente andaba como más relajada; cada uno en sus afanes; incluso un tipo silbaba una melodía mientras ofrecía café a los transeúntes, a pasos de La Moneda. También caminé por lo que hace unos años fue el epicentro del estallido social. A primera vista no me pareció mal el diseño nuevo, con la instalación artística de Gabriela y la vuelta del General Baquedano; pero lo más notable, a mi parecer, fue ver la actitud de la gente; atrás quedó esa agresividad en los rostros, los ciclistas funadores y todo aquello que se tomó el sector del 18/O en adelante. Es que reconociendo que tenemos muchas carencias, también es bueno agradecer por el país que tenemos: No bombardeamos a nadie, nadie nos bombardea; no invadimos países, tenemos una democracia, un sistema electoral idóneo, nadie se roba elecciones; los servicios funcionan bastante bien; hay libertad de prensa, no se encarcela a nadie por traición a Dios, a la patria, o a la revolución. No hay censuras, el arte y los libros se niegan a perecer. Entonces es bueno dar las gracias y cuidar lo que tenemos. No caer en clichés, ni en prejuicios, ni en titulares que no profundizan en los temas que discutimos. Como en el deporte, hay que saber perder y saber ganar; por eso cuando ya me aburro de ver noticias políticas, pongo en la tele un partido de algún deporte, porque en el deporte respetar las reglas del juego es importante; y nadie que no las respete sale bien.

El Criticón

Compartir en WhatsApp y Facebook