Para entender mejor nuestra vida de atorrante, decidimos con mi quilterry imbuirnos de los conocimientos metafísicos.
Un rápido googleo nos dio las primeras pistas, al referirse a la importancia de decretar. Una definición básica, nos informaba que, es el uso consciente del pensamiento y la palabra para lograr algo deseado. Cómo es eso me pregunté, y yo que toda la vida he pelado el ajo, para lograr lo poco que tengo. Otto me miró con compasión, y después, ladró largamente… No me quedó más remedio que levantarme a buscarle un gran hueso carnudo. Después agregué con ironía, tus decretos son órdenes.
Mientras Otto saboreaba su hueso miraba sin mucho interés las noticias. Eso, hasta que apareció en pantalla el mandatario ojos zarcos, anunciando que firmaría un nuevo decreto para… Otto dejó su hueso y movió su cola, como diciendo, otro decreto más….
Cuando Otto, por fin terminó con su hueso, retomé el libro de la venezolana Conny Méndez, para seguir con la metafísica, preguntándome, cómo será eso de decretar, para ver si lo puedo aplicar en mi vida. Otto se rascó fuertemente como para iluminarse.
Después de rascarse por enésima vez, afirmó (en lenguaje perruno, obviamente) seremos pobres pero felices; Otto, protesté, no es necesario ser pobres, para ser felices. Otto, un poco contrariado, argumentó sin dudar: lo dijo el senador republicano Carter, y yo le creo, le creo. Otto, eso no tiene lógica, contra argumenté…
Otto, casi fuera de sus cabales, lanzó un aullido tajante, para decir, lo dijo el mismo Jesús, bienaventurados los pobres porque…. Otto, lo interrumpí, Jesús, se refería a otra pobreza….
La verdad es que nos enredamos en una discusión bizantina que no llevaba a ninguna parte. Otto, recurría a la filosofía para fundamentar su punto de vista; por mi parte acudía a la política; Otto se convertía en un exégeta; mientras mi tesis se apoyaba en la economía.
Finalmente, hice valer mi autoridad, gritando. ¡Se acabó, vamos a zanjar esto! Otto, me miró y comenzó a reír sin parar… ¿qué pasa Otto, de qué te ríes?… cómo que de qué, así que te dio por hacer zanjas también. Pero Otto, dije con cariño, no se trata de hacer zanjas, se trata de solucionar esta discusión. Otto, guardó un largo silencio, luego se preguntó… bueno y no era otro el de la retroexcavadora…. pa que veaí, respondí, sin poder reprimir la risa.
Otto, se puso serio y dijo… decreto metafísicamente, que no vamos a pelear más por política.
Total, ahora todo es por decreto, ¿o no?….
El Atorrante
