Desde la comodidad de mi atalaya, me relajo después de un buen sueño. Anoche, mi cena fue un delicioso roedor, de los cuales afortunadamente hay abundancia ya que el invierno fue lluvioso y hay abundancia de vegetación.
Pronto llegarán los días fríos, los vientos congelantes, hay que aprovechar los últimos días de sol así es que echado cuan largo soy debajo de un arrayán observo el panorama desde las alturas mientras medito sobre lo humano y lo divino.
He vivido tantos años cerca de los hombres … que a veces me siento uno de ellos así es que así pensando, me pregunto…
Si alguien observara a los humanos desde lo profundo del universo, si mirara nuestro planeta… ¿qué vería?
¿Qué hemos logrado en 300.000 años de evolución?
Vería columnas de humo y de fuego en Irán, en Ucrania, en Palestina.
Donde miles mueren a diario mientras sus muertes son mostradas casi como como un hecho cotidiano.
Vería islas de corrupción y desenfreno disfrutadas por el poder.
Vería a los pastores riéndose de las ovejas.
Vería masas sedientas de consumo encadenadas felizmente al sistema que los anula y los controla.
Todos corriendo detrás del poder, del dinero y del status.
Todas las guerras , la sangre , las almas de millones a lo largo de la historia fueron ofrendas ¿a quién?
Evidentemente no fueron para quien nos creó.
Fueron para el Dios que nos inventamos, para el mismo que nos hace creer que estamos aquí por lo material , y que quien más tiene…. más vale.
¿Delante de quién?
¿Del pastor equivocado?
Cuesta creer que ese algo o alguien que nos creó sea el mismo que nos hace actuar en contra de nuestros semejantes.
Por lo tanto me alegro de ser «animal» y no humano.
Mis conocidos del Medio Oriente me relatan espantados del ruido y de las bombas del dolor y de las lágrimas que ven a diario.
Desde mi rincón en las alturas de la montaña los observo con pena.
Comienza a anochecer, veo salir la luna,
debo sobrevivir.
Me pondré activo y cazaré mi cena, solo uno, porque estoy a dieta, no quiero engordar.
El gato montés
