Límites

Alex Michelsen luego de vencer a Alejandro Tabilo en los octavos de final en Miami, puso el índice sobre los labios e hizo callar al público chileno que nunca se ha caracterizado por ser muy educado, sobre todo en tenis, que es un deporte que tiene códigos más definidos en cuanto al comportamiento del público. De hecho, tenemos fama en el mundo entero de ser probablemente el público más complicado para los tenistas. Michelsen confesó luego del match que un par de hinchas chilenos lo molestaron durante todo el partido. Eso es muy mal visto en tenis, eso no corresponde cuando se trata de tenis, no cumple con las normas de juego limpio y de respeto por el adversario.

            En fútbol la cosa es aún peor. No vamos a dar detalles, recordemos lo hechos de violencia que producen los “hinchas” en Chile y en el extranjero. Recordemos el desastre que se produjo cuando la hinchada trató de entrar sin pagar al Maracaná en el mundial de Brasil.

            Por otra parte, ya van décadas de adolescentes de liceos en Santiago realizando hechos de violencia que no llevan a ninguna parte. Últimamente los hechos también se han desplazado a otras regiones. El problema es que estas conductas han sido apoyadas por algunos padres y apoderados, incluso en ocasiones, por profesores; de hecho, durante el estallido en algunas comunas los profesores fueron importantes activistas en las protestas. Agreguemos a la sopa que en las primeras encuestas sobre el estallido el 80% de la población avalaba el uso de la violencia para conseguir los objetivos demandados. Paralelamente hoy un gran porcentaje de profesores dice haber sido violentado por los alumnos. En un país donde la violencia está de algún modo arraigada, es muy difícil erradicarla de la noche a la mañana. Se requiere mucho diálogo en la escuela, en la casa, en fin; convencer a los niños y a los jóvenes que la violencia no conduce a algo positivo, por el contrario. Entonces, si como sociedad no nos ponemos de acuerdo en los límites, y trabajamos para que esos límites no se vulneren, difícilmente podremos tener buenos resultados con el tema de la convivencia en los establecimientos educacionales. 

Citadini

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