Que gane el más mejor

Torrantear es una buena  práctica: torrantear por las estaciones, como por ejemplo, este otoño, que se cubre de hojas, como signos de un nuevo ciclo. Estaba haciendo esta reflexión en voz alta, cuando Otto me interrumpió con un ladrido irónico.

-Esa ironía la conozco, Otto, de qué se trata -pregunté curioso.

-Ahora no podré hacer mis necesidades en cualquier parte -informó con una mueca divertida.

-Cómo así, Otto, qué pasó.

-Es que levanté mi patita en un árbol del parque y un guardia me lo impidió -respondió serio.

-A eer, por qué te lo impidieron -pregunté ansioso.

-Me dijo, que de seguir así, podía crear un humedal.

Reímos largamente, hasta que Otto exclamó con certeza científica: es bueno reír para pasar estos momentos difíciles.

-Por qué dices eso -interrogué, sin esperar un argumento convincente.

-Porque le están quitando presupuesto a la ciencia -proclamó indignado.

La verdad no supe que responder y me quedé en un silencio triste. Otto lo advirtió rápidamente, y para sacarme de ese estado, me dijo: 

-No conocía a ese amigo con el que conversabas hoy.

-Ah, ése, es mi amigo, el cojo. Como buen atorrante, tengo un amigo cojo.

-¿Y nació cojo? -preguntó intrigado.

-No, nada de eso… A él le recortaron la pierna un tres por ciento -informé, muerto de la risa….

Otto, por cierto ladraba a carcajadas. De pronto, se puso serio y afirmó tajante

-Esto de los recortes no es para la risa… Y nosotros como si no pasara nada…

-Tranquilo, Otto, tranquilo. Por ahora, lo mejor que puedo hacer, es seguir con mi lectura…

-Los libros no dan trabajo, y si seguimos así, la vamos a pasar muy mal -aseguró furioso, con sus orejas de quiltro bien paradas.

-Mira Otto, para que veas que estamos tan mal, mañana, invitaré a mi amigo el cojo a almorzar…

-Y cuál será el menú -interrogó molesto.

-Unos buenos sanguches y estaríamos -respondí relajado.

-Tenía razón el presi de los ojos zarcos, entonces -comentó con desgano.

-Qué dices Otto

-Si lo dijo clarito… Los niños llevan un sangurucho y después el almuerzo… se pierde.

-Es lo que eligió la gente, Otto -comenté resignado.

-Sí, poh, como dijo Julio Martínez, «que gane el más mejor» -dijo Otto con una semi sonrisa.

-Otto, eso no lo dijo don Julio. Lo dijo, Leonel Sánchez.

-¡¡Ah!!, el papá de Alexis Sánchez.

-No, Otto, no tienen nada que ver. Estás mal informado.

-Bueno, pero, al final, ganó el más mejor, ¿o no?

Me quedé en silencio, moví la cabeza de un lado a otro… No encontré una buena metáfora para responderle a Otto, que lanzó un aullido, que me sonó a hipérbole.

El Atorrante

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