En Fuerte y Feliz nos alegra compartir las publicaciones de quienes forman parte de nuestra comunidad de colaboradores. En esta oportunidad, queremos dar a conocer el nuevo libro de nuestro columnista Tomás Soto, una obra que refleja su mirada, experiencia y compromiso con la educación. Los invitamos a conocer el libro a través de una reseña.
Al menos, en los últimos 30 años en Europa y en A.L. ha habido una particular preocupación por el sendero que sigue la educación. Alumnos desinteresados, violencia en los colegios, secundarios inseguros de sí mismos, incluso de su identidad, universitarios que deambulan de una carrera a otra y profesionales jóvenes que no se hayan en sus trabajos. El denominador común aquí es la estructura del Sistema Educativo y cómo hemos financiado proyectos educacionales que no tienen un éxito real, sencillamente porque descuidan fortalecer la mente del estudiante.
Educar para obedecer, nace a partir del abandono de estudiantes y profesores respecto del aparato educativo. Entre el 7% y el 9% de los profesores en América Latina y Europa desertan del S. Educativo, anualmente, movidos por el desencanto. En el caso de los estudiantes el porcentaje es variable. A nivel secundario va entre el 10% en Chile y Argentina y llega a extremos de casi el 50% en Brasil y México.
La cifra en sí es un escándalo y permite entender que los logros educativos dan cuenta de una parte numéricamente incompleta de la totalidad de la juventud latinoamericana. Nadie habla de quienes han desertado y debieran estar.
El libro se ha estructurado en tres grandes capítulos:
1.- Factores que afectan a la salud de profesores y estudiantes.
Este punto toca todos aquellos elementos que sistemáticamente han vulnerado a todos los actores del sistema educativo. Lo denunció Howard Gardner con la Teoría de las Inteligencias Múltiples. En él hacía ver que todo el Sistema Educativo (SE) se apoyaba meramente en lo cognitivo. Lo continuó Daniel Goleman con La Inteligencia Emocional. En él destaca que no somos seres racionales que sentimos sino Seres emocionales que aprendimos a pensar.
2.- Vicios en la Adquisición de Conocimiento.
La educación escolar se estructuró en torno a la información que los profesores tenían y debían transmitir a los niños que no la poseían. Ello trasuntó en algunos docentes una suerte de arrogancia a partir de esa realidad. Hoy sabemos que la información está en todas partes y que en virtud de la neurociencia, los niños son genios y no deben ser vistos peyorativamente. Los largos tiempos de clases expositivas y la imposibilidad de moverse va apagando sistemáticamente la curiosidad y las ganas de aprender, de los niños.
3.- Directrices Externas Erróneas o Lineamientos Políticos en Permanente Cambio.
El S.E. tiene un enorme complejo de inferioridad. Necesita validarse permanentemente y ello es una trampa mortal porque su enfoque está en los resultados, no en el proceso. Y como el SE básicamente evalúa al final sólo el pensamiento lógico-matemático y el pensamiento verbal o humanista, es fácil calcular cuántos alumnos se sienten marginados por poseer una inteligencia distinta.
Reseña del autor Tomás Soto Aguirre
Es profesor de Castellano desde 1992 por la UPLA de Valparaíso, Magíster en Literatura Hispanoamericana desde 2006 por UPLA de Valparaíso, Magister en Educación por la Universidad Marcelino Champagnat de Lima desde 2012 y Diplomado en Neurociencias por la Universidad de Buenos Aires en 2020.
Trabajó por mas de 20 años en colegios de la quinta región y actualmente lleva 10 años en educación superior en UDLA y en Universidad de Valparaíso.
Ha escrito papers referidos a literatura y educación y ha publicado y asistido a congresos en Veracruz (México), Buenos Aires (Argentina), Huancayo (Perú) y Lima (Perú).Su libro Educar para obedecer ha sido presentado en Chile, y en Argentina, en la 50° Feria del Libro de Buenos Aires. Se encuentra en las principales librerías del país, como Buscalibre y Antártica.
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