Comer, rezar, amar en Netflix

Si estás en uno de esos periodos en que quieres liberarte de alguna dimensión de tu vida que ya no te hace sentido, no puedes dejar de ver esta película, que será eliminada el 31 de enero de Netflix, pues ya no es un estreno, sino todo lo contrario, es del 2010.

La protagonista, Liz Gilbert, tiene todo lo que a su edad “debería” dejarla contenta: un marido, su carrera como periodista, un buen pasar económico, una maravillosa casa, y los planes de ser madre, sin embargo, un día asume que todo esto no es lo que quiere, y se dispone a vivir una aventura de autoconocimiento, que implica experimentar los tres tópicos que le dan el nombre a la película: comer, rezar y amar.

Comer es la dimensión del disfrute, la cual transcurre en Italia. Ella se da cuenta que ha pasado toda su vida adulta en pareja, y tiene por delante el desafío de disfrutar de los placeres de la vida y de conocerse a sí misma sin estar con otro a su lado.

Rezar es la conexión con su dimensión espiritual. En un proceso que no es fácil de llevar a cabo se conecta con esa parte de su ser.

Amar. Muy circunscrita en la filosofía oriental, la película muestra que para llegar a amarse debe uno conocerse primero, por ello, amar, es la última parte del camino que Liz emprende; y de acuerdo a esta filosofía, cuando logramos amarnos sabiendo quiénes realmente somos, estaremos dispuestos a amar a otros.

En todo este viaje la protagonista, encarnada por Julia Roberts, conoce a diferentes personajes, cada uno de los cuales aportará en su proceso. Los paisajes y los colores de la película son inspiradores; querrás que Netflix no la saque de cartelera.

La Catadora de Historias

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