“No quiero tu Porsche”, decía una candidata presidencial en el 2013. Paul McCartney y Elton John están alertando sobre las intenciones de las compañías tecnológicas para permitir que se usen contenidos de los creadores para sus propósitos sin pagar los derechos de autor. La ministra de cultura de Inglaterra dice que en cualquier caso procuraran que los artistas se beneficien económicamente si es que se aprueba una ley al respecto. Sin embargo, el tema va más allá del beneficio que puedan obtener los creadores al compartir sus creaciones con la inteligencia artificial. El problema es, a mi entender, que si aceptamos sus condiciones, se introduce un virus en la cultura, (para usar una metáfora), y éste lenta o rápidamente se encargará de destruir la auténtica creación humana en las artes y la literatura, de manera que, con el tiempo, sólo existirá el arte de la Inteligencia artificial. Los creadores no podrán competir contra ese arte, porque no tendrán las armas para hacerlo. Porque, hoy por hoy, aunque un pintor, un músico, un escritor no pueda ganarse el sustento para vivir, (y ese ha sido el destino de muchos a través de la historia), sabe que aquello que hace es suyo, que ha seguido una ruta que sólo él conoce, y ese es su tesoro, no el dinero, desde Caballito Blanco a W.A. Mozart. El arte de la IA no será un arte tan horrendo como el arte de los totalitarismos del siglo pasado; será un arte que habrá succionado de los creadores y será ofrecido gratuitamente a los consumidores; les dará esa sensación de belleza necesaria para que la vida no carezca del goce estético y espiritual, y de esta manera, las personas podrán seguir consumiendo y seguirán colgadas a sus pantallas. (Hace unos minutos vi a un par de adolescentes arriba de sus patinetas mirando sus teléfonos. ¿Qué miraban? No sé).
Ya saben casi todo de nosotros, dicen que hasta nos escuchan a toda hora. Tengo la sensación de que es verdad. Ayer en una conversación mencioné a García Lorca y la primera película que me apareció en streaming fue una adaptación de Bodas de Sangre de García Lorca; muy buena por lo demás. ¿Creen ustedes que una IA hubiese podido crear una obra tan humanamente dramática y poética como Bodas de Sangre? ¿Y cuál fue el destino de este creador? Reconozco que les será más fácil descubrirlo mediante Google o una IA que buscar en la Enciclopedia Británica. Es cierto, la IA es un aporte para muchas labores, pero en buen chileno, no se pasen para la punta. Elon hizo un saludo requete parecido al nazi. El lobo puede estar disfrazado y tal vez sólo quiere autómatas y robots para que el sistema funcione. Esperemos que no nos obliguen a ir a enterrar la bandera de los Estados Unidos a Marte.¿Podremos cerrarle el paso a la IA, para que no se apodere del arte y la literatura? Esperemos que nuestros legisladores estén a la altura y protejan a sus creadores; a pesar de que, en nuestro país, la mayoría de los artistas seguirá en su modesta vida.
Citadini
