Hasta cuándo tenemos que soportar los ruidos molestos del tamboreo de los domingos en la mañana en la Plaza de Armas de San Felipe. Se supone que el día domingo es un día de descanso y paz, sin mencionar que además, entre otras cosas, es un día de reflexión de lo que ha sido la semana y de los proyectos que tenemos para la próxima. Pero estar oyendo este tamboreo repetitivo y monótono que altera las demás actividades es verdaderamente nocivo para la salud. Que a algunas personas no les afecte, no quiere decir que a otras sí. Al menos se debería hacer una consulta ciudadana para saber qué quiere la mayoría de las personas que deambulan o descansan en la plaza o sus alrededores, después de todo aún vivimos en democracia. Puede que su performance sea muy artística e interesante, pero están alterando la vida de otras personas. Una alternativa es que se vayan a uno de los cerros aledaños, les serviría de ejercicio físico y así los decibeles no nos llegarían tan altos.
El Criticón
