Una noche de suerte

Fue hace unos 10 años. Celebrábamos un cumpleaños en un bar de Viña del Mar. Le dije a mi primo, vamos al Casino a probar suerte. Bueno, prueba tú, porque yo no tengo dinero ni tengo suerte, me respondió el pariente. Te acompaño para ver como pierdes, agregó. Así fue como llegamos al casino de Viña un poco entonados. Mi primo se dedicó a observar las mesas de juego mientras yo probaba suerte en las máquinas. Raya para la suma y raya para la resta, había perdido como dos lucas. No sé cómo fue que llegamos a la mesa de los dados, al craps. Y en ese lugar, me entretenía tirando los dados y ganando algunas lucas, qué se yo, entre ganar y perder, unas, seis lucas en total. Mientras tanto, mi primo seguía observando las mesas y buscando alguna mujer para engrupir. Al parecer no tuvo suerte y llegó a la mesa del craps. Resulta que ya era muy tarde y quedaban pocos minutos de juego. El coupier dijo, última posibilidad de jugar. Si uno apostaba todo al doble seis, podía ganar algo así como 32 veces lo apostado. Entonces yo me decidí a apostar dos lucas al doble seis. Justo antes de poner la apuesta, mi primo me dijo: juégale 20 lucas, es la última jugada, qué más da. Bueno, yo el tontito le hice caso y jugué las veinte lucas al doble seis. Y…, entonces, arrojo los dados con mucho entusiasmo, y… sorpresa: ¡doble seis! Inmediatamente después suena el timbre del casino y finalizan las apuestas. Algo así como 660.000 pesos al bolsillo. Camino al auto mi primo me dice si le voy a dar algo, después de todo él había sido el de la idea. Le pasé 60 lucas y ambos nos fuimos contentos.

Antonio V.

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