La Ley de Reconstrucción Nacional y el Desarrollo Económico Social enviado por José Antonio Kast al Congreso contempla una incorporación de una excepción a la ley de derechos de autor que permite a los sistemas de inteligencia artificial reproducir, adaptar y utilizar obras protegidas sin autorización ni remuneración a sus creadores. Peor aún, este artículo no proviene genuinamente del gobierno de Kast, sino que es una copia casi textual de una norma que el gobierno de Boric había impulsado en 2024 y que fue rechazada por la Cámara de Diputados.
Francamente lamentable que un gobierno que cree en la propiedad privada y valora la libertad creativa del ser humano intente pasar una norma de ley como ésta. El tesoro de los creadores y las creadoras es su derecho de autor, aunque la mayoría de las veces no sea más que un sueño, sin embargo, quieren que ese sueño siga siendo de su propiedad, y si bien están dispuestos a compartirlo, y muchas veces a regalarlo, pero siempre y cuando sea bajo su consentimiento como lo estipula la ley que los protege.
Permitir que los sistemas de inteligencia artificial puedan reproducir, adaptar y utilizar las obras protegidas sin autorización ni remuneración a los creadores es hacer un pacto con el diablo, y no entender de qué estamos hablando cuando hablamos de inteligencia artificial. En pocas palabras, la inteligencia artificial, en su aspecto más nefasto, para ponerlo con un eufemismo, es depredadora, es como una especie exógena introducida en un territorio, que al poco tiempo arrasará con todas las demás especies. Sería imperdonable que el Congreso aprobara esta norma.
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