Corrían sólo dos minutos del partido entre Unión San Felipe y Deportes Temuco, cuando los versos de Miguel Hernández «temprano madrugó la madrugada», cobraron vigencia. Efectivamente, el debutante Diego Cuéllar hizo su estreno goleador con la divisa sanfelipeña, luego de capturar un rebote del arquero temuquense y decretar la apertura de la cuenta a favor del local. La parcialidad local explotó jubilosa. El Uní Uní, Unión, se escuchaba en todos los sectores del estadio.
Después del gol la escuadra aconcagüina desarrolló una performance extraordinaria, «completa como una máquina», como dicen los versos de Fernando Pessoa.
Máquina que funcionaba en todos los sectores de la cancha: la presión alta no permitía que los pijes armaran juego, el mediocampo mordiendo y provocando errores en la salida de los visitante, tal despliegue permitía llegar rápidamente al arco forastero; creándose claras oportunidades de aumentar las cifras, faltó para ello, ajustar la puntada final.
El primer tiempo terminó con la sensación de que el marcador fue mezquino para los albirrojos. Sin embargo la fluidez del juego dejó un grato sabor en los más de mil hinchas del Uní Uní.
La segunda fracción fue distinta, Temuco salió a buscar el empate, para seguir escalando en la tabla de posiciones, pero se encontró con una defensa muy sólida y un halcón que utiliza muy bien sus garras para atrapar los escasos balones que llegaron a su portería.
Si bien el segundo tiempo no tuvo el vértigo del primero, no estuvo exento de emociones, tiro en los palos, pelotas que estuvieron a un tris de entrar, y finalmente la expulsión del guarda meta de Temuco por derriba a González Diego, al borde del área cuando éste se iba solo en demanda del pórtico temuquense, con la clara posibilidad de aumentar el marcador.
Quizás quedó la idea que pudieron ser más goles, que se pudo arriesgar un poco más. Sin embargo, lo importante, es el nivel que mostró Unión San Felipe; que iluminó la tarde gris de invierno.
Y los tres puntos que quedaron en casa y que de paso, firma el cuarto triunfo consecutivo de los aconcagüinos.
Ofiuco
