Para airear un poco el denso ambiente preelectoral, Nelson Álvarez nos comparte estos versos que surgieron de pedaleos domingueros, y que encontró en una hoja de cuaderno arrugada, cuya data es del 21 de diciembre de 2017.
1
Un año más a la suma de años
Cuántas niñeces asombradas a la irracional razón, pregunto al tiempo lánguido
De qué sirven tantos hechos insignificantes
Anduve mil veces a pata pelá y eso fue un hecho trascedente: abrazar la tierra desnudo de pie y de tierra... Así no quedan dudas y los años pasados y olvidados cobran vida
2
Otra tarde más me encamina a la muerte ineludible
Cuando mil tardes más, igual a esta se sucedan, no seré el mismo. Y qué haré con estos versos que no guardo ni publico, me pregunto ante el dios invisible de siempre... que no responde ni desmiente nada
3
El silencio de los cerros es silencio
sempiterno... los calendarios de otros años ya se fueron
otro año se aproxima... sus hechos no me sorprenden
sólo el sol de verano
esa niñez acumulada sustenta estos años.
Qué seré entonces cuando muera
Un cuerpo sin historia
Un recuerdo para muchos...
Y qué seré entonces cuando crezcan los niños que aún no nacen...
4
¿Es un árbol el que abandona los dictámenes de la razón descontrolada?
¿Es la vida que responde entre las pausas del pensar atolondrado?
¿Cómo fueron esas tardes veinteañeras de hace treinta años?
¿Cansadas, estresadas y ansiosas por el futuro que no vino como dijeron que era?
¿Cómo fueron?
Cada paso, cada día es la consigna del viviente...
Cuando recorté figuras de madera en la infancia, no pensé que esas tardes me darían las respuestas...
El sol es un ser cotidiano que se estira día a día por el cielo....
