Se corona una nueva campeona en la edición 2026 de Roland Garros. Desde 1977 no ocurría que los campeones del torneo, en hombres y mujeres, ingresaran por primera vez a la exclusiva lista de ganadores de Grand Slams.
Mirra Andreeva (Rusia) con tan solo 19 años demostró jerarquía ante una de las sorpresas más grandes del torneo Maja Chwalińska (Polonia) que había ganado nueve partidos consecutivos desde las rondas clasificatorias. Con el viento y los nervios siendo protagonistas al principio del encuentro, el apetito de la rusa y la sensibilidad de la polaca derivaron en múltiples quiebres durante el partido. Sin embargo, la solidez, potencia, y experiencia en grandes estadios de Mirra predominaron, demostrado en el marcador final con parciales de 6-3 y 6-2.
El hecho de que Mirra, sin buscarlo, se haya visto cuestionada por su país natal y por sus virales descargos en cancha, sumado al gran salto al tenis de élite de la polaca en tan solo tres semanas (perdiendo un solo set previo a la final), hizo que este enfrentamiento fuera aún más llamativo.
Como señaló el ex número uno del mundo, Andy Roddick, el juego de Andreeva la hace una inevitable campeona de Grand Slam. Y así, la inevitabilidad se plasmó en este torneo. La constancia, el trabajo mental y la estrategia de juego, acompañada de su querida entrenadora Conchita Martinez (campeona en Wimbledon 1994), terminaron con la tan codiciada copa Suzanne-Lenglen en París en manos de la brillante adolescente.
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