San Felipe Escribe

Como resultado del “Taller de escritura creativa de la Biblioteca Municipal de San Felipe”, dirigido por el poeta sanfelipeño Carlos Hernández Ayala, se gesta esta obra de carácter literario y participativo entre los asistentes a dicho taller. Son diez autores que reúnen sus trabajos, tanto de narrativa como de poesía. La primera participante, Francisca León León, nos muestra una historia con tintes surrealistas con su obra Obsolescencia programada, donde una joven, como espíritu errante, deambula por distintos escenarios, tan reales como imaginarios, descubriendo el mundo -y a sí misma- a través de sus delirios, obsesiones y una extraña enfermedad mental. 

La segunda historia titulada Viaje ancestral comunidad Shipibo Conibo, de la autora Mirena Ayala Garnau, nos relata una experiencia mística en un lugar de la selva peruana, llamado Pucallpa. La joven está rodeada de personas que buscan una forma de sanación a través de rituales al interior de una maloca. En este relato destacamos lo siguiente: “En mi primera y única ceremonia de medicina, experimenté muchas cosas… entre colores, formas, recuerdos, experiencias, personas, emociones, es un viaje profundo a tu conciencia, a tu corazón…”. Lo anterior representa la búsqueda espiritual de la protagonista y la madurez emocional en desarrollo. Otro aspecto de este relato se relaciona con una araña venenosa que asustó a la joven cuando se enteró de que aquel bicho estuvo muy cerca de ella durante toda una noche. Esa micro historia dentro del texto representa una ramificación de los hechos. Por otra parte, sería interesante saber qué sucedió o qué sensaciones experimentó en la ceremonia de medicina.

El tercer relato Teclas sucias de Josefa Llantén Serey, nos narra la compleja rutina de un joven músico que debe lidiar con un trastorno obsesivo compulsivo, su esfuerzo por convertirse en músico y la forma de relacionarse con el entorno. Leamos: “No es como que él pudiera hacer aquello «pronto llegaré a casa, me bañaré y limpiaré mis cosas. Tranquilízate, no es la primera vez que te pasa» se gritaba a si mismo internamente ¿Por qué su mente no lo dejaba en paz?”. El final de este relato, que es parte de una futura novela, es triste y desolador.

El cuarto relato Idilio de cuatro martes, constituye un bello texto donde el autor y protagonista, Alejandro Armijo Barraza, narra historias paralelas entre un hombre que cría perros y gatos, el descubrimiento de libros viejos -de autores universales y nacionales- que desde una canasta y a precio de huevo va nutriendo su biblioteca particular y un taller de escritura narrativa en la biblioteca municipal de San Felipe. La fluidez del texto y el contenido del relato genera un placer de lectura que nos arrastra hasta el final. Lo interesante de esta historia es la relación que posee el autor con la literatura: un universo que lo conecta al pasado, el presente y futuro, donde se entremezclan autores, amistades, taller literario, tragedias literarias y múltiples coincidencias que le permiten continuar la fascinante ruta de los libros.

La quinta participante del taller -Florencia Aravena Vásquez- nos entrega dos relatos. El primero La playa, tú y yo, nos relata una escena desoladora, donde la joven recuerda a un ser amado que ahora no la acompaña en sus días de playa y sol. Lo anterior implica una especie de tortura, de rechazo a aquel lugar, lo que queda es refugiarse en el pasado, cuando ese ser querido la acompañaba mientras descubría la magia del mar y aquel paisaje tenía sentido.

El segundo relato Festival nos muestra a una joven protagonista en una escena de festival donde se siente incómoda y desea salir arrancando. Pero no puede hacerlo pues debe acompañar a su amiga del alma, quien disfruta el espectáculo sin dar mayor importancia a lo que le sucede a la joven protagonista. Florencia nos recuerda el valor de la amistad, la empatía, la lealtad, el egoísmo y el descubrimiento de las amistades tóxicas. Una lección de vida que bien vale la pena conocer.

La sexta invitada, Patricia Prieto Carrasco, nos invita a leer tres relatos. El primero Caminata, nos muestra en detalle la rutina de una mujer que sagradamente sale a caminar diariamente por la ciudad. Dicha rutina la asemejamos a una especie de deporte favorito. Esta vez la protagonista se concentra en su cuerpo, su respiración y todo lo que acontece en sus pensamientos, pareciera ser que lo externo es algo ajeno, una película que sus pensamientos proyectan a su antojo e imaginación.

El segundo relato Nostalgia nos entrega una bella y triste historia de paisaje y soledad. La protagonista describe un paseo y una casa en el campo, la descripción del paisaje está llena de detalles hermosos. No obstante, hay algo extraño en el ambiente. Es la ausencia de su ser amado que la lleva, irremediablemente a la tristeza, y ahora todo ha perdido brillo y sentido.

El tercer relato Síntesis y poesía, nos muestra una ingeniosa historia de trabajo de taller. A raíz de la pregunta ¿Qué es poesía? La protagonista va escribiendo y evocando sus primeras lecturas y el descubrimiento de la poesía. Versos y autores desfilan por su cabeza llena de recuerdos: Adolfo Bécquer; Walt Whitman y la poesía Zen. Dichas evocaciones van de la mano con el encuentro y pérdida del amor, lo cual genera cierta tristeza y una bella historia basada en la literatura. El final del relato es revelador.

La séptima invitada, Yanitzia Eloína Gudiño, nos entrega el relato Sanando con mis ancestros, el cual funciona como un rompecabezas cuyas piezas recomponen y a la vez distorsionan los recuerdos como imágenes desordenadas que apuntan a su pasado y presente: padres ausentes, abuelos y tía cercana. Situaciones que marcaron a la niña que ahora, toda una mujer, busca reconciliarse con su pasado para sanarse. Leamos: “Abuela, soy tu nieta mayor, percibo brillo de amor en tus ojos, llevo tu nombre, es medio día, el tanque de agua lleno de ranas que lo mantenían limpio, contigo si quiero la noche, tienes baúles llenos de libros, tienes un piano, sales a viajar, quiero ser como tú, dos matrimonios, al nacer me regalaron una vaca ¿Dónde se fue? Al llegar el abuelo, todos lejos, café, tabaco y agua calentita para sus pies, descanso, masajes y silencio.

La segunda parte del libro se compone de poesía, con tres participantes de lujo. La primera es Aura Palacios Castro, quien trabaja poemas breves y precisos, los cuales funcionan como haiku. Los poemas son íntimos, reveladores, abarcan una inmensidad de paisajes y escenografías: el fuego, el agua, le noche, lunas llenas, atardeceres, estrellas, luciérnagas. Elementos que adornan los poemas como iluminaciones y destellos. Así sucede con el poema Haiku de atardeceres: Tengo un cuadro / que se mueve con el sol / por mi ventana.

Ricardo Carmona Rocco manifiesta su poesía en una especie de Gran Avenida donde fluye parta de su vida: Disfraces, Te…, Ciudad boca abajo y En algún momento fuimos como dos pájaros, demuestran un buen dominio en el arte poético, donde relucen sus andanzas, obsesiones y deseos de cambiar el mundo. Acaso un revolucionario de su propia existencia, donde el futuro sea acaso incierto. Leamos: En algún momento fuimos maratonistas de plazas / clientes de restaurantes baratos / consumidores del absurdo cómico / compradores compulsivos de pasteles / asaltantes seriales de museos / testigos secretos de atardeceres / contadores auditores de nubes / y domadores profesionales de buses.

El tercer poeta Gonzalo Olivares Fuentes nos muestra una poesía con imágenes provocadoras e inquietantes, en una desesperada búsqueda de la verdad o de reinterpretación de vida y sus circunstancias. Leamos el poema Profanación: Fui bautizado / con la esperanza de ser liberado del pecado / un deseo de otros / intentando expiar sus propios pecados / Somos hijos de una calentura, el eros y el sexo / en su mayoría por atracción / y en su minoría por trascendencia / Y en su mayoría sin saber por qué / y a pesar de cualquier motivo / aquí estamos… / lidiando con todo lo que quisieron evitar / sin saber cómo hacerlo / Y aquí estamos / como el espermio que ganó la lucha y fecundó / y logró llegar a vivir / resiliente por naturaleza. Para finalizar señalamos que este libro es una buena muestra de lo que está aconteciendo con la creación literaria en la comuna, lo que nos indica que existe buena salud, por decirlo de manera poética. De manera práctica podemos señalar que este taller posee buenos elementos narrativos y poéticos que se pueden proyectar, tanto en el presente como en el futuro. Felicitaciones a todas y todos, especialmente al poeta y tallerista Carlos Hernández y a la gestora del proyecto Srta. Karina Henríquez Zamora.

Marco López Aballay 

-Escritor-

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