Sigo con la tecnología “que soluciona todo”

Si es así, que las empresas la usen para eso

Tenía que ponerme en la fila del supermercado, y calculé que con ese tiempo de espera me iban a sacar en un cajón de ahí. La otra fila era igual de enorme. Seis cajas más sin cajera y sin un empleado del supermercado que se inmutara por esa situación.

Mi pregunta es ¿Para que demonios los supermercados de esta ciudad tienen tantas cajas si nunca ocupan ni la mitad?, ¿están de adorno, acaso?

Me puse a sacar cuentas. En ese ratito el supermercado gana al menos tres sueldos con esas ventas, porque para hacer peor mi tarde, algunos cristianos llevaban unos carros que les serviría para abastecer a un país en guerra.

Hay otros supermercados más grandes que tienen filas de autoatención. No me gustan. Me pone nerviosa la maquinita apurona: “Pase el producto”, “Saque sus cosas”. Y cuando la maquinita no puede leer el código, uno igual tiene que llamar a una persona para que la asista, y como todos la llaman, se demora, y ufff… A mí me gusta que me atiendan.

Un día fui a Santiago con una sobrina y su marido. Pasamos a un café donde a uno le preguntan el nombre y después que uno, estando incómoda de pie, le agrega el azúcar, se lo va tomando por la calle. No me gustó. A mí me gusta sentarme, que venga el mozo, me pregunte qué quiero, y que me muestre una carta, porque ahora en los restaurantes les ha dado con el famoso código no sé cuantito, para que uno en su celular vea la carta. ¿Cómo les va a costar tanto imprimir unos papeles? Y no me vengan con eso de que es por salvar a los árboles; el bolsillo es lo único que quieren salvar los comerciantes.

¿Qué pensarán?, ¿qué por usar más tecnología es mejor el servicio? Pésimo el servicio que tienen los supermercados, los restaurantes y esas cafeterías modernas. Tan malo como el de las farmacias que están frente a la plaza, donde uno tiene que sacar un numerito y esperar horrores que la atienda cualquier vendedor, y no lo digo porque tenga algo en contra de alguno, sino porque cuando uno va a comprar tiene a sus vendedores preferidos, con los que conversa un poco, además ellos conocen los gustos de sus clientes. Y esta forma de atención moderna es totalmente impersonal, porque al final uno nunca termina conociendo al vendedor; ni ellos a los clientes.

¿De eso se trata esta época de inteligencia artificial, que estamos todos como robots?

Y hablando de robots, me acordé de la atención de las empresas de teléfono, de luz o de agua cuando uno necesita que le resuelvan un problema. En lugar de que a uno lo atienda una persona por teléfono debe hablar por mensaje con una “asistente virtual”, que no entiende a los humanos, y como yo no entiendo a los robots debo pedirle ayuda a un familiar. Y eso me molesta porque toda la vida he resuelto mis problemas sola. Estos robots con su frase “No entiendo su pregunta, podría formularla de nuevo” me recuerdan a las concursantes de Miss Universo y me hacen dudar si acaso está bien puesto el nombre “inteligencia artificial” o si es una burla.

Si dicen que la tecnología soluciona tantas cosas, entonces que las empresas la usen para eso y no para complicarnos más la vida. 

Hasta pronto.

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