9 meses en el espacio

Iban por un par de semanas y tuvieron que esperar nueve meses para que los rescataran. Los detalles de las secuelas físicas y psicológicas padecidas por los astronautas Butch Wilmore y Suni Williams quizás nunca los sabremos del todo. No es difícil imaginar que para los humanos normales esa larga estadía en la Estación Espacial Internacional se hubiese convertido en una tortura, con quién sabe qué consecuencias en el comportamiento. Pero, al parecer los astronautas estaban bien preparados.

Para algunas mentes de nuestro tiempo, uno de los objetivos más importantes es llegar con humanos a Marte. Ese viaje toma alrededor de 9 meses. ¿Qué sucedería si los viajeros no se sintieran cómodos en el inhóspito paisaje marciano? Sin árboles, sin aves, sin naturaleza. ¿Sería fácil ir a rescatarlos cuando se encontraran en peligro? ¿Los abandonarían si las cosas no salieran bien como planeaban? 

Podríamos fantasear con un mundo distópico; imaginar que en el futuro entrenarán a esclavos para colonizar Marte. Que los dotarán con las herramientas necesarias para encontrar agua, metales preciosos y tierras raras.   

Volviendo a la realidad, diríamos que lo positivo de estas odiseas en el espacio es que los humanos se vuelven bastante solidarios, fraternales, amigables, en fin. Lo digo porque siempre hay astronautas de distintos países en estas misiones. De hecho, junto con los dos norteamericanos, volvieron un ruso y otro norteamericano que estaban en otra misión. Se tiene la idea que observar la tierra desde el espacio nos haría reflexionar sobre la pequeñez de nuestras vidas, de lo absurdo de nuestros comportamientos; en fin, que más que habitantes de un país, somos habitantes de un planeta maravilloso, que hasta hoy es el único en el universo que alberga vida en múltiples formas.

Esta buena onda es un contraste tremendo con lo que está ocurriendo en la tierra. Con la invasión rusa a Ucrania, con los cientos de miles de soldados y civiles muertos porque a Putin se le ocurrió necesario invadir a un país soberano. Con los sangrientos bombardeos de Israel a Gaza; la muerte de mujeres y niños inocentes que no tienen nada que ver con la guerra entre Hamás e Israel; la usurpación de territorios pertenecientes a los palestinos. En el Congo, las guerrillas amparadas por Ruanda han asesinado a más de cuatro millones de personas, el genocidio más grande de los últimos tiempos. Más de 3 millones de personas han sido desplazadas, perdiendo sus hogares; sufriendo violaciones masivas a mujeres para infundir terror. Estas guerras son, como la mayoría de las guerras, por la codicia de tener más territorio, más riquezas y más poder. Así estamos, se supone que somos seres superiores a los animales, pero nuestro comportamiento sobrepasa a los animales en destrucción y crueldad.

Citadini

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