Antología Cuentos rurales, de Marco López

El Tue Tue, La Llorona, el Mandinga; los tributos a las deidades cristianas, entrelazados en ritos con hojas de palqui y palo santo para espantar males, aparecen como parte de la cotidianidad de los Cuentos rurales (2025, Ediciones Inubicalistas) de Marco López, retratando muy bien las costumbres y creencias del campo chileno. Sobre este cotidiano vivir se dan cita la locura, la intensidad del amor juvenil, y especialmente el amor fraternal entre amigos y familiares.

El paisaje del pueblo minero donde trabajaba el padre del escritor aflora con tal fuerza desde sus remembranzas que evoca en el lector la paleta de colores terrosa de los cerros, el silencio, y la sensación de estar distantes del resto del mundo. Piedra Grande y Tierras Altas son otros escenarios en los que transcurren las historias, menos aislados, con mayor vegetación, pero compartiendo las características de la ruralidad de nuestro país.

Algunos cuentos, como La piedra llorona y la Reina de la primavera proveen de un continuum, donde sin importar si quien habla es una joven, su padre o un niño, se puede hacer un hilo conductor entre ambas historias, recreándose un fragmento de novela. Ocurre lo mismo con otros cuentos: Por unas monedas, El Visitante, Jesucristo Superestrella, por mencionar algunos, donde el lector va captando el carácter autobiográfico de los relatos de Marco López, quedando la sensación, al cerrar la contratapa del libro, que se ha accedido a una parte del alma del autor; una parte importante; donde ella se configuró: la familia, los dolores compartidos, la unión, las experiencias infantiles y juveniles, su relación con la literatura, sus gustos musicales, y su cercanía con la naturaleza. Esto último, en estrecho vínculo con su origen diaguita, aun cuando él lo desconocía, como menciona en su cuento Raúl Maldonado Tamango. Hablando del desconcierto que le produjo enterarse que el verdadero apellido de su amigo no era Maldonado, sino Huanchicay, de origen diaguita, escribe: “Tal noticia fue doble sorpresa para mí porque hace poco había descubierto que mi apellido Aballay tenía el mismo origen. Entendí entonces por qué nos llevábamos tan bien y solíamos hablar temas relacionados con la naturaleza, la espiritualidad, los animales y contemplábamos largas horas el paisaje cordillerano, como si alguien nos hiciera señas desde otro mundo”.

Presentación del libro

Si bien la narrativa literaria, a diferencia de la poesía, puede crear un mundo completamente ajeno a las experiencias de su autor; en este caso, puedo asegurar con propiedad que el imaginario que se proyecta en los cuentos, aún algunos más fantásticos, nacen de las vivencias del escritor, quien así lo constató durante la presentación de su libro en el Liceo Pedro Aguirre Cerda de Calle larga, donde tuve el gusto de servir de mediadora, a un grupo de estudiantes de enseñanza media que conforman el Club Literario Cri Cri, a cargo de la bibliotecaria Rossana Rojas.

Durante la jornada, le preguntaron al escritor cómo lograba escribir desde la voz de un niño o de una mujer. Él respondió que realizaba un ejercicio similar al que hace un actor, sumergiéndose en un papel que no es propio e imaginando qué pensaría, qué diría y cómo actuaría ese personaje.

Dentro de las preguntas, algunas eran referentes a los ritos y tradiciones de la cultura diaguita, donde comentó, por ejemplo, que parte del rito fúnebre consiste en prodigar al desencarnado de provisiones y de sus pertenencias, para que nada le falte en su viaje.

Esta exposición es parte de un Ciclo de Presentaciones del libro Antología de Cuentos Rurales, con la exposición del coloquio “La visión del pueblo diaguita a través de la disciplina literaria”, financiado por CONADI, Unidad de Cultura y Educación. Este ciclo, que es abierto a la comunidad, se inició el 27 de noviembre en el Colegio Alemán de San Felipe, presentándose en otras fechas en Putaendo y Cabildo, y que culminará el 19 de diciembre en la Sociedad de Artesanos La Unión. En cada una de las presentaciones se entregan libros y revistas relativas al coloquio, a los asistentes.

Julieta Salinas Apablaza

Escritora

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