No me cargue sus problemas
Hace poco llamé a la empresa de gas para que me enviaran un tubo. La señorita que me atendió fue bastante cortés, pero no así el repartidor, quien me telefoneó unos tres minutos más tarde para cargarme su problema: —Aló —digo yo. —Buenas tardes. Me dijeron que debo llevarle un tubo a su casa, pero allá…
