Amantes y Enemigos

Rosa Montero es una periodista española con una gran tradición literaria a sus espaldas. Su extensa obra destila talento. Amantes y enemigos es un libro compuesto de 19 cuentos.

Posee una temática dedicada exclusivamente a las historias de parejas. Grafica los encuentros y desencuentros de matrimonios, convivientes y enamorados de todas las edades y clases sociales. En todo caso prefiere como protagonistas a seres que vienen de vuelta de la vida, muchas veces con las manos vacías Algunos desfilan en la mediana edad habiéndose fijado en el fracaso que enfrentan en el ahora, como si lo tuvieran escrito en la frente.

Hay algunos relatos brevísimos en los cuales Montero hace gala de un vasto conocimiento respecto de los problemas de alcoba. Da cuenta, con precisión matemática, de todas las etapas que viven los enamorados desde las primeras semanas hasta los incontables años de matrimonio.

En esta saga de relatos, descuellan dos: Mi hombre y Parece tan dulce. El primero refleja la rutina y el desencanto de un modo crudo, pero maestro. Una mujer modesta describe su vida conyugal después de dos décadas, con taanta lástima respecto de su marido y de sí misma, que la relación flota en un mar de insipidez. Pero en la soledad y la oscuridad de la noche, sentir su presencia la anima a seguir.

El segundo relato Parece tan dulce es un cuento de una extraordinaria sensibilidad y ternura. La decepción acumulada por los años se denota en cada frase. Cada adjetivo representa el dolor profundo y lacerante del desprecio (que es mucho peor que el odio). Pues termina omitiendo al otro, transformándolo en nadie.

También está el excelente relato Amor Ciego. La historia da cuenta de que la sensación de sentirse amado o amada otorga una seguridad tal, que incluso los seres más despreciables sienten su momento de gloria.

El exceso de información de todo, incluidas las vidas de los demás, nos llevan a creer que la mayoría de las personas son más felices que nosotros. En ese sentido, la panóptica que nos ofrece Rosa Montero da luz respecto de que cada cual tiene su propio camino compuesto por aprecios y desprecios. Aprendizajes que nos permiten vernos como iguales. La madurez de entender el camino propio, indefectiblemente, excluye la victimización e incluye la comprensión del dolor ajeno. El camino será entonces volverse más amante y menos enemigo de sí mismo.

Tomás Soto Aguirre

Profesor de Literatura

Mg. en Literatura

Mg. en Educación

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