En los días de más ebullición durante el estallido, un joven que solía lavar autos en la plaza hacía sonar unos grandes platillos de bronce mientras una veintena de personas lo seguía formando una suerte de trencito, todos coreando las consignas de la revuelta, como, Chile despertó y esas cosas. Por otra parte, el viernes recién pasado una decena de personas agitaba las banderas de Kaiser frente a la catedral, haciendo bastante ruido también, lo más llamativo era un joven digamos modesto culturalmente que gritaba: “¡No al marxismo-leninismo!”, y otras cosas más.
No es decir nada raro que ninguno de estos personajes tiene alguna idea de quiénes fueron Marx y Lenin; el primero a favor de estas figuras históricas, puesto que muchos marxistas leninistas estaban entusiasmados con la revuelta; y el segundo en contra, repitiendo el credo de Kaiser. Lo más probable es que ni siquiera hayan visto una fotografía de los digamos, “revolucionarios”. Ellos sólo iban por lo que vamos todos en el sistema; por unas lucas: Las fotos que estos agitadores verdaderamente buscaban eran las de Arturo Prat y Andrés Bello, las de los billetes.
El Criticón
Imagen referencial. Fuente: BBC.com
