Todo esto es mío
Mi abuelo contaba una anécdota probablemente verídica: En una ocasión invitaron a un jefe indio de una de las tantas tribus norteamericanas a pasar unos días en Italia. Apenas se asomó por la puerta del avión en el aeropuerto Leonardo Da Vinci, el jefe habría extendido su brazo derecho, lo habría movido en 180 grados…
