Es un consenso entre los entendidos en política, que existe hoy una falta de estadistas, hombres y mujeres que, digamos, consideren los acontecimientos político-sociales desde una perspectiva más alta; cada uno sabrá a quién le pone esa etiqueta en nuestro país. Y, después de todo, el expresidente Piñera, a pesar de sus deslices en los negocios, fue lentamente transformándose, quizás no en un estadista, pero sí en un hombre generoso que deseaba el bien para el país y para todos sus habitantes. Su pecado fue tener mucho dinero, (el que tenga su cuenta corriente libre de pecado que dé un paso adelante). Hoy vemos que los políticos no pueden salir de sus trincheras, y en la primera circunstancia que los irrita, toman el fusil y disparan. Esta guerra de trincheras ha durado más que la Primera Guerra Mundial.
El traspié de la candidata Matthei es lamentable; porque se perfilaba como la persona más idónea para presidir el país en esta etapa, respaldada por una fuerza política centrada y responsable. Esperemos que enmiende el camino, y cuente un par de segundos antes de responder, que no pise el palito tan fácilmente, sobre todo en un tema que divide al país.
El Criticón
