Citadini tenía razón

Me fui a las tierras bajas en busca de provisiones. Mi águila chilena caza-ratones me seguía desde lo alto. Cuando llegamos a la ciudad vi que mi águila tomaba altura, y luego plegaba sus alas y se lanzaba a toda velocidad. Cuando llegué a su lado vi que había cazado un ratón y dos ratonas en la fundación Profrescura. 

Al llegar la noche caminé un poco por las calles de la ciudad. De pronto vi a un hombre joven haciendo unos rayados en una muralla. “Citadini tenía razón”, decía en la pared. Me acerqué y le pregunté por qué escribía esa frase. Me dijo, ¿acaso no ha leído usted a Citadini? Guardé silencio. Citadini es el intérprete de nuestro tiempo, son tiempos muy complejos los que vivimos, necesitamos gente que nos guíe. El pueblo necesita líderes que lo guíen. Pero tal vez Citadini quiere sólo dar un punto de vista, no quiere guiar a nadie, vea usted adónde guio Hitler a su pueblo, le dije. No me refiero a esa clase de liderazgos, continuó el hombre; lea usted el libro Emoticon Society, ahí están sus reflexiones, fue lo último que dijo aquel pintor de brocha gorda.

La verdad no quería seguir escribiendo. Reusaba la contienda, como Aquiles antes de embarcarse hacia Troya. Por otra parte, pensé, tal vez no sea mala idea volver a escribir las crónicas, hay tantas barbaridades que están ocurriendo en el mundo, tomaré la pluma nuevamente, ésta será la cuarta y última entrega, el 4, el número cabalístico de los Sioux.

Antes de comenzar esta serie de artículos es preciso hablar someramente de la Programación Neurolingüística o PNL. Esta metodología dice que el buen comunicador debe acostumbrarse a utilizar todos sus canales de percepción, estos son: vista, oído y tacto (cinestesia). Cada persona usa preferentemente uno de estos canales, o dos de ellos y raramente los tres. Podríamos decir que los pintores tienen más desarrollado el canal de la vista, los músicos el oído y lo escultores el tacto. Creo que en mi caso el oído es mi canal más usado, aunque soy un desastre para la música. Mi oído es sensible a los tonos, a los decibeles; la música fuerte me estresa, en fin. De hecho, mi tío decía que yo tenía oído de tísico porque escuchaba cuando me estaban pelando a gran distancia. De niño grabé frases en mi mente emitidas por otras personas que cualquier otro mortal hubiese olvidado al poco tiempo. En el próximo artículo llevaremos al papel ejemplos de mis canales de percepción en el último tiempo. Los invito a hacer el ejercicio de saber cuál es el canal de percepción sensorial que ustedes utilizan mayormente cuando interactúan con el medio.

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