El día de los inocentes

Cuentos de Ernesto De Blasis

Ha llegado a mis manos la segunda edición de estos cuentos que fueran publicados por primera vez el año 2000. Nada menos que hace 26 años y su contenido sigue tan vigente y vital, puesto que sus temáticas giran en torno a las grandes y pequeñas tragedias humanas: amor, enfermedad, muerte, ambición, riqueza, pobreza, tristeza y alegría. Son 13 cuentos que se leen con placer y gusto, donde la risa se toma de la mano de la fantasía y a momentos caemos en estados oníricos, surrealistas, como un sueño placentero, aunque no menos inquietante, considerando que la pluma del autor apuesta por el misterio, la intriga, el sube y baja por la montaña rusa de su mente creativa. En algún minuto la lectura nos parece una ramificación de las ideas delirantes de De Blasis, donde sus personajes y sus aventuras nos empujan a cualquier sitio: la playa, el campo, Nueva York, un ascensor o una Feria del Libro. Escenografías a medias donde el autor nos pega una que otra cachetada para que sigamos su juego y construyamos la aventura y busquemos una salida. Alguna solución al caos reinante, aunque finalmente él toma las riendas y nos dicta finales abiertos y graciosos, aunque también fatales con olor a pólvora, sangre y muerte. El primer relato Una vieja amistad, nos muestra a un poeta y a un vendedor cuya amistad se sostiene gracias a las elucubraciones mentales del poeta, generando una singular historia. Fabián González constituye un relato donde se mezclan la amistad, la superación, el deporte, aunque la violencia se impone en una escenografía siniestra, acaso sin solución. La increíble historia de Aurelio Santoro y Los Cocodrilos Nigerianos muestra la historia de un pequeño empresario que sueña convertirse en millonario y saldar todas sus deudas antes de caer al precipicio. Cierto día recibe una enigmática carta de un tal Dr. Solomon, quien trabaja para la Corporación Nacional Nigeriana de Petróleo, proponiéndole un excelente negocio y por fin se convertirá en millonario. Pero el final de la historia es más dramático de lo que imaginamos. Traduttore Traditore es un ingenioso relato donde De Blasis se la juega con sus mejores armas literarias. En efecto, la risa y la tragedia se unen, conformando una historia que nos dejará con gusto a poco. Luna Llena constituye un relato fiel a la escritura del autor, donde la desgracia irrumpe las páginas del libro en cualquier momento y sus personajes ¡pobres de ellos!, son sometidos a situaciones angustiantes, con una mínima cuota de solución. El Huemul en Nueva York, nos muestra la historia de Huemul, un joven que vive en la localidad de Lonquimey y que, gracias a un concurso de televisión, viaja a Nueva York para conocer sus rascacielos y otras realidades tan sorprendentes como esta historia que se teje entre el realismo mágico y la particular imaginación de De Blasis. El día de los Inocentes constituye un relato de escritores, donde Juan, un escritor de provincia se la juega en grande, puesto que desea ser publicado por la prestigiosa editorial Universo. El desarrollo de esta historia es delirante y el desenlace se mueve entre la ironía y la resignación. El corredor de largas distancias, relata la sacrificada vida del campo y su cruda realidad, donde Diego, un joven administrador de fundo, deberá enfrentar desafíos laborales que escapan a su control. Las cebollas hacen llorar constituye un particular relato en donde se aprecian los riesgos y altibajos de la vida de campo, donde el protagonista, un sacrificado campesino, tendrá un final feliz, aunque teñido por los síntomas de una misteriosa enfermedad. Don Silvando Oróstica, narra la vida de Jaime, un científico y profesor que dicta clases de física cuántica en la universidad. Jaime es separado y vive en el campo, en las afueras de Santiago junto a sus tres hijos. Para las tareas domésticas contrata a Corina, con quien establece una cercana y extraña relación. Leamos lo que dice de ella: Aunque aún me divertía su lenguaje, Corina ya no me simpatizaba. Parecía una radio mal sintonizada que yo no podía apagar: Descubrí cierta mecánica en su forma de expresarse. Solía, de vez en cuando, intercalar en sus oraciones una palabra ajena a su léxico, sin conocer verdaderamente el significado, así como para adornar el discurso usando un término rebuscadoEl final de esta historia funciona como una metáfora que expone al protagonista. Un viaje sentimental es una historia de amistad mezclada con amor y compasión. El narrador y protagonista va a visitar a Myriam, su amiga y confidente quien está harta de su trabajo en un hotel, puesto que la explotan y ahora desea marchar a los Estados Unidos y junto a una amiga residente en Miami levantarán un restaurant de comida típica chilena. En el camino él se pregunta: ¿De quién huía Myriam?, ¿De sus despiadados empleadores?, ¿huía del tiempo que le había negado la vida en pareja, y la maternidad?, ¿Se fugaba en el fondo de sí misma y sus fantasmas? Talvez quería desaparecer del mapa en un país extranjero, morir sin que nadie supiese su tragedia. El relato Me muero si tengo que morir, muestra la escena de una pareja de ancianos que se ve atrapada entre la enfermedad, un accidente en un ascensor y el inevitable dolor de la pérdida. Amores secos funciona como un poema en prosa, un relato en estado onírico y surrealista. El protagonista cuenta su historia con una enigmática mujer con quien tuviera un hijo, aunque tiempo después ella desaparece de su lado. Leamos como escribe el inevitable final:  Solo permaneció un tiempo breve en aquel lar, sin embargo, para nosotros seis años transcurrieron, el hijo ya bien crecido abrió los brazos para saludar a su madre. Llegó ella entonces, igual de joven, igual de bella, llegó a continuar la vida, llegó al mar, al mar del olvido.

Marco López Aballay

                                                                                                              -Escritor-

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