Ansiedad-Frustración, II Parte

Como decíamos en el último artículo, los niños y niñas de hoy viven en el mundo feliz de sus pantallas y cuando los sacan de ese mundo de placer suelen frustrarse. Pero no sólo los niños, son varias generaciones ya de personas que por las complejidades del mundo moderno y los efectos de la sociedad tecnológica reaccionan impulsivamente a situaciones adversas. En palabras de sicólogos, las personas hoy no desarrollan adecuadamente su lóbulo frontal, que es la parte del cerebro donde se genera la reflexión y la toma de conciencia; no logran controlar sus impulsos y reaccionan violentamente a los estímulos externos. 

Por ejemplo, en los últimos temporales de viento que tuvimos en el país, la madre naturaleza se presentó en todo su rigor. No creo que alguien haya visto en el pasado el grado de destrucción que se produjo con la caída de árboles y postes de alumbrado. Era inevitable que el sistema eléctrico colapsara. Era imposible arreglar todo eso de la noche a la mañana. Sin embargo, al segundo día las personas ya estaban haciendo barricadas, quemando árboles de ramas verdes en protesta por la falta de luz. 

Para poner un poco de perspectiva con el tema de la luz, hay que considerar que como sapiens llevamos alrededor de 200 mil años en la tierra, y sólo -digamos en Chile- en los últimos 140 años, (recién en el centro de Santiago) tenemos luz. Hace pocos años atrás muchas localidades rurales no contaban con luz, y la vida transcurría con toda normalidad. Para graficar lo que digo voy a citar un diálogo de un personaje de Chéjov que viajaba desde un pueblo sin luz eléctrica a San Petersburgo: 

-¿Por qué me marcho? -iba preguntándome-. ¿Qué me espera allí? Relaciones que ya he abandonado, la soledad, el restaurante, el ruido, la luz eléctrica, que me daña la vista… ¿Dónde y por qué? ¿Para qué me voy? 

Una de las definiciones de inteligencia es la capacidad del ser humano para adaptarse a situaciones adversas. Muchos se adaptaron a esos días sin luz, se las ingeniaron para hacer una vida relativamente normal, pero otros hicieron una alharaca penosa. Algunas señoras que podrían haber sido modelos de Pedro Pablo Rubens mostraban sus refrigeradores repletos de la carne de vacuno que iban a perder. Por Dios, dale por una vez la carne a los perritos de la calle, te lo van a agradecer eternamente. Abraza el vegetarianismo por una semana o dos, le va a agradar a tu cuerpo. 

Si comparamos esa tormenta con lo que sucedió en el sur de Brasil, más de 200 muertos, destrucción de casas y automóviles; en el sur de Estados Unidos, con el huracán Helene, también más de 200 muertos, destrucción de viviendas, cortes de luz por semanas, en fin; Valencia, Filipinas, Tailandia…, la sacamos barata. ¿Alguien en su sano juicio podría asegurar que otras empresas eléctricas lo hubiesen hecho mejor?, ¿o que una empresa estatal lo hubiese hecho mejor?, con el grado de apitutamiento que suelen tener en sus plantas directivas. Y no faltaron los políticos que apuntaron con el dedo a las empresas eléctricas para sacar su mascadita y asegurar votos. ¿Hubiesen ellos arreglado el problema en tiempo récord? La realidad es que somos pequeñas irrelevantes hormiguitas frente a las fuerzas de la naturaleza; y nuestra inteligencia natural y artificial aún no alcanza para protegernos completamente de los fenómenos naturales extremos.Como está la cosa en el mundo hoy, ni Dios lo permita, ¿qué pasaría si unos hackers malulos y anónimos nos dejaran sin internet por dos o tres meses? ¿A quién le reclamaríamos? O si Putin decidiera apretar el botón, y luego el osito panda hiciera lo mismo, y BB…, para qué seguir.

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