Están apedreando a un vecino
Dormía profundamente, diría que soñaba con los angelitos y algunas angelitas, cuando mi querido Otto, mi quilterry, compañero de mil batallas, me despertó con sus ladridos desesperados. Qué pasa, Otto, pregunté molesto. “Qué va a pasar”, me dijo, “prende la tele, será mejor”. La tele, a esta hora, déjame dormir tranquilo. “Despierta”, insistió, “que están…
