Ferias del libro

Es un consenso tácito que el gran problema de nuestro país es la calidad de la educación, especialmente en la educación pública. No se aprecia un proyecto definido entre profesores, directores y apoderados para mejorar los niveles de desempeño tanto en matemáticas como en lenguaje. Ni tampoco se nota, en general, un proyecto educativo que refuerce el aspecto ético en el comportamiento de los estudiantes. Vemos que día a día se manifiestan conductas violentas en distintos establecimientos educacionales a lo largo y ancho del país, no es necesario dar ejemplos

Para el exministro Hernán Briones, la educación es el desafío más importante actualmente en Chile. Para él, el objetivo es sencillo y no necesita grandes aportes. Que los estudiantes de cuarto básico dominen la comprensión lectora y realicen las operaciones básicas en matemáticas. En este sentido, algunos países asiáticos cuentan con estrategias de aprendizaje dignas de imitar.

En cuanto a la comprensión lectora, no vemos en muchos docentes y directivos una política seria para mejorar esta habilidad; por supuesto, hay excepciones valiosas donde vemos a profesores y directores conscientes de la importancia de los libros y la lectura en la evolución cognitiva y afectiva de los niños. Destacamos el Liceo de niñas Corina Urbina; la Escuela Las Cadenas, de Santa María, la Escuela San José, de Catemu, la Escuela Ignacio Carrera Pinto, de Los Andes. La verdad, sin comprensión lectora no hay desarrollo educativo posterior, en todas las áreas del aprendizaje, y en el mundo laboral.  

Hace unos días, casualmente escuché una conversación telefónica, (el tipo tenía el teléfono en alta voz). Una mujer le decía:

                  ―No me dieron el trabajo porque no tenía cuarto medio rendido. Voy a terminar mis estudios.

                  ―Claro ―decía el hombre.

                  ―Voy a sacar la enseñanza media en dos años. Me va a servir para todo.

                  ―Claro.

                  ―Me va a servir para el trabajo y para todo.

                  ―Claro.

                  Ese “para todo”, lo decía con un tono que reflejaba la importancia que tiene la educación en el ámbito laboral y social también. Porque con educación el mundo se ensancha en todo sentido, que no es necesario explicar en estas líneas.

                  En los últimos años han proliferado las ferias de libros en distintas comunas del país. Dejando de lado las ferias del libro más tradicionales, el interés por los libros de la gente que visita estas ferias es mínimo. Por supuesto, es mejor que existan a que no existan, pero su efecto en la lectura es escaso. Cuando uno observa la gente que pasa mirando los stands, la mayoría manifiesta un fingido interés por los libros. Hacen cola, pero en los puestos de comida chatarra. Se observa más materia grasa que materia gris, mucho sobrepeso y obesidad, digamos que las personas tienen en su mente papas fritas, completos y choripán, y no libros. No es broma, porque la obesidad es un problema serio que enfrenta el país. Tampoco vemos que los padres incentiven a los niños a la leer. Ellos son los actores más importantes para fomentar la lectura en sus hijos. Leerles unos minutos cada noche, o que cuando más grandes ellos mismos lean un lapso breve cada día, tiene un efecto multiplicador en el futuro. Aunque, por cierto, es una tarea titánica, debido al uso de las pantallas por los infantes que los sumerge en un mundo hipnótico y adictivo. La lectura, por su parte, requiere lo contrario, bajar las revoluciones y entrar a un mundo más tranquilo y reflexivo.Entonces sería bueno que las ferias de libros fueran una instancia de más participación entre alumnos, profesores, libreros y escritores.

Citadini

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